Toshiba OCZ TR200

Toshiba ha querido integrar el ADN de OCZ en su línea de SSD de consumo en estos TR200, unos SSD SATA de entrada que no solo suceden a los modelos anteriores TR150, sino que unifican toda la gama de SSD SATA de la compañía bajo esta familia, sustituyendo también a los A100, Q300 y TL100. Como vemos, la marca bajo la que se comercializarán será Toshiba y OCZ queda como una sub-serie que indica el modelo “Toshiba OCZ TR200”.

Hoy llegan al mercado y el precio de esta unidad de 480 GB es de 154,99 Euros, mientras que los modelos de 240 GB se quedan en 85,99 Euros y el modelo de 960GB se va hasta los 289,99 Euros. En todos los casos son unas cantidades bastante ajustadas y con las que Toshiba quiere posicionar este SSD en el sector económico y convertirlo en la única propuesta de la compañía para el mercado doméstico de SSD SATA.

A día de hoy, la interfaz SATA III ya ha quedado obsoleta si buscamos el mejor rendimiento, sus 6 Gbps hacen de cuello de botella importante para las memorias y controladoras que integran SSD como estos, por eso no tiene sentido la existencia de SSD SATA de gama alta para entusiastas, ya que difícilmente ninguno pasará de unos 550MB/s. Esa es la razón principal por la que Toshiba ha decidido unificar toda su oferta retail de SSD Sata en este TR200.

De hecho, Toshiba considera que el futuro de los SSD de alto rendimiento pasa por el NVMe, donde incluso los modelos más “lentos” superan los 1.000 MB/s, por lo que en el momento en el que consigan unidades NVMe con un precio similar a las propuestas SATA, los SSD SATA dejarán de tener sentido.

En cuanto a sus especificaciones, estamos ante el primer SSD del mercado de consumo que integra las memorias 3D BiCS FLASH de 3 bits por celda (TLC) y 64 capas de la compañía.

Esta tecnología permite fabricar chips a 15 nanómetros con una densidad mayor que las memorias convencionales al utilizar un sistema de celdas apiladas, con lo que se consigue más capacidad de almacenamiento en menos espacio. También se consiguen mayores eficiencias energéticas con un consumo de tan solo 1.6W.

Además, la estructura interna de estas celdas permite una durabilidad mayor de los SSD basados en esta tecnología y un mayor rendimiento, aunque, como dijimos antes, en un SSD SATA no podremos disfrutarla por las limitaciones de la interfaz (pero ya os adelantamos que Toshiba está trabajando en versiones NVMe mucho más rápidas basadas en este tipo de memoria BiCS Flash).

Toshiba combina estas memorias TLC con una caché de SLC que permite alcanzar esas velocidades de 550 MB/s. 

Diseño y Formato

EL TRC200 es un SSD que llega en formato de 2,5 pulgadas con un grosor de 7 mm, el estándar hoy en día para ser utilizado desde portátiles hasta ordenadores de sobremesa.

El diseño de la etiqueta sigue la nueva línea de Toshiba, con el verde predominando en la gama de entrada y donde se incluye el logo de OCZ antes del nombre del modelo.

La carcasa metálica va sujeta únicamente con pestañas por lo que es realmente sencillo acceder a su interior sin necesidad de tornillos, aunque a nivel de usuario no es que sea algo realmente útil salvo que queramos ahorrar el máximo de espacio en algún montaje.

Dentro de la carcasa encontramos un PCB azul con los cuatro chips de memoria de Toshiba. El PCB es bastante compacto, de hecho sobra bastante carcasa en la parte trasera, aún así todos los componentes están bastante espaciados.

Rendimiento

Como ya hemos comentado, estamos en un punto donde la interfaz SATA III y sus 6 Gbps se han quedado obsoletos para las nuevas tecnologías en las que se mueven los SSD en la actualidad, ya sea un SSD con las últimas memorias Flash del mercado como uno con tecnologías del año pasado, el SATA III será un cuello de botella que impedirá que vayan más allá de los 550 MB/s y cifras similares.

Toshiba promete 550 MB/s de lectura secuencial en este modelo concreto de 480 GB del OCZ TR200 y 540 MB/s de escritura también secuencial.

Hemos puesto a prueba el SSD con las suites CrystalDiskMark y ATTO Benchmark para ver si los datos se cumplen.

En el ATTO podemos ver como el TR200 supera ligeramente las cifras que ofrece el fabricante, superando los 560 MB/s de lectura y 544 MB/s de escritura secuencial.

El CristalDiskmark ofrece unos resultados similares, con 556 MB/s de lectura y algo menos en escritura al quedarse en 517 MB/s. Los valores QD32 4K ofrecen unos 339,2 MB/s de lectura y 362,3 MB/s de escritura.

El uso de memorias TLC permite reducir costes a costa de un rendimiento inferior a soluciones SLC (más rápidas y caras) por ejemplo, Este modelo incluye una caché de memorias más rápidas que permite alcanzar estas cifras de rendimiento. Esta caché es más que suficiente para la mayoría de transferencias de datos pequeñas, como las que puede realizar el sistema operativo o juegos o programas, pero si queremos transferir grandes cantidades de datos, por encima de los 10 GB, el rendimiento caerá en picado hasta valores bastante bajos, menos de la mitad (sobre 200 MB/s).

Hay que tener en cuenta esto dependiendo del uso que vayamos a darle al SSD, para usos convencionales el TR200 se comportará al máximo de rendimiento, pero si vamos a transferir grandes cantidades de datos, su rendimiento cae en picado hasta valores donde podría tener problemas para competir con un disco duro mecánico.

  

Analisis y conclusión

Como ya hemos visto y la propia compañía reconoce, el ancho de banda del SATA III es el que es y no se puede sacar más de donde no hay. El OCZ TR200 de Toshiba llega al límite de velocidad que se puede conseguir con estos SDD, que ronda los 550 MB/s en la mayoría de escenarios.

El uso de memoria TLC se complementa con una caché SLC que hace que los accesos y escrituras sean mucho más rápidas, unificando el menor coste de la TLC con el mayor rendimiento de la SLC. El problema viene cuando sobrepasamos la capacidad de esa caché en una transferencia de datos grande, que ronde los 10 GB, es entonces cuando la caché deja de funcionar y la velocidad en las memorias BiCS TLC no puede mantener el tipo.

Por eso, repetimos, hay que tener en cuenta qué uso se le va a dar al SSD a la hora de decantarse por un modelo u otro, en el caso del Toshiba TR200, es un SSD bastante económico que funcionará al máximo rendimiento en el 95% de usos comunes de un SSD, ya sea teniendo el sistema operativo instalado en él o ejecutando programas y juegos, pero si vamos a mover grandes cantidades de datos, sin duda no es la mejor opción.

Un detalle a destacar es que su consumo energético es realmente reducido, con solo 1 W en la mayoría de ocasiones.

Está claro que el NMVe es el futuro para los que busquen rendimiento y estamos seguros que pronto será la oferta más habitual. No obstante, hay muchos ordenadores y sistemas en el mercado que, o bien no necesitan ese rendimiento, o bien no disponen de conectores compatibles para esos SSD de alto rendimiento, por lo que la existencia de unidades SATA sigue siendo muy necesaria.

El Toshiba OCZ TR200 será la única oferta en el catálogo de la compañía para el mercado de SSDs SATA con sus memorias BiCS, ya que para SSDs de alto rendimiento se centrarán en nuevos modelos NVMe. El TR200 es un SSD de gama de entrada donde se prioriza capacidad y precio contenido sobre el rendimiento puro.