ASUS ROG Zephyrus

Lejos quedaron los tiempos donde un portátil gaming de alto rendimiento conllevaba unos tamaños y grosores sobredimensionados, con pesos que podían alcanzar o superar los 5 KG y que los convertían más en un sobremesa “portable” que en un portátil al uso.

Aunque en los inicios eran rarezas, los portátiles gaming con grosores y tamaño contenidos son ya algo relativamente común y con los últimos lanzamientos de procesadores y gráficas más eficientes, aumentado por diseños específicos de bajo consumo como el diseño NVIDIA MAX-Q, permite tener en portátiles de 1,79 cm de grosor como este ASUS ROG Zephyrus un hardware que puede rivalizar sin problemas con ordenadores de sobremesa.

Naturalmente, cuanto más reduces el tamaño, menos espacio tienes para refrigeración y las temperaturas suelen subir al mismo tiempo que el grosor disminuye, ese es el principal caballo de batalla de los fabricantes que buscan este tipo de equipos y con el que, en el caso de este ASUS, la compañía ha conseguido lidiar de una manera bastante original como veremos a lo largo de este análisis.

Especificaciones Técnicas

  •  Procesador Intel Core i7-7700HQ
  • 24 GB de memoria DDR4 a 2.400 MHz
  • Pantalla FullHD de 15,6” FullHD 120Hz con G-SYNC
  • SSD NVMe M.2 de 512 GB.
  • WiFi 802.11ac, Gigabit Ethernet (con adaptador USB 3.0), Bluetooth 4.0
  • USB-C 3.1 con Thunderbolt 3.0
  • HDMI 2.0
  • Altavoces de 2W ASUS Sonic Studio
  • Batería de 50 Wh
  • 38,9 x 26,2 x 1,79 cm
  • 2,2 KG.

Un detalle relativo al diseño que me gusta especialmente y que ya vimos en el Aorus X5, es que parece que los fabricantes están dejando un poco atrás esos diseños chillones propios de la gama de productos orientados a “gamers” para decantarse por diseños más elegantes y sobrios que, sin perder cierto toque especial en detalles como los bordes dorados o el logo plateado en la parte trasera de ROG en este caso, permiten utilizar este portátil en cualquier entorno, desde una LAN Party hasta en una oficina.

Lo primero que llama la atención del ASUS ROG Zephyrus, al menos externamente, es el diseño y disposición del trackpad y del teclado, colocados en la zona más inferior y con el trackpad a la derecha. La razón de esta colocación es muy sencilla, por mucho diseño MAX-Q, al final tienes una GTX 1080 y un Core i7-7700HQ ahí debajo con todo su calor generado, si colocas el teclado justo encima de esos dos componentes lo normal es que esa zona se caliente y pueda llegar a ser molesto como nos ocurrió con el Aorus X5.

La solución de ASUS pasa por mover el teclado abajo junto al trackpad que pasa a la derecha en una disposición algo extraña que requiere de algo de adaptación. En la zona donde debería ir el teclado hay una superficie plana microperforada que también aspira aire.

Por lo demás, el ASUS ROG Zephyrus viene con un diseño en negro/gris con toques dorados en el borde y en la zona trasera y el logo en metálico en la parte trasera, decorada con dos partes pulidas en dos direcciones distintas que le dan un toque distintivo, eso si, es un imán para las huellas.

En un lateral tenemos los conectores HDMI y USB de tipo A junto con el puerto de carga y el de audio.

En el otro lateral tenemos el thunderbolt 3.0/USB-C 3.1 y otros dos USB 3.0 de tipo A.

La zona trasera deja ver dos grandes salidas de aire que se complementan con una tercera en uno de los laterales.

Y no podemos dejar pasar el “truquito” que utiliza ASUS para ayudar a refrigerar el portátil sin aumentar su grosor, al menos no aumentándolo cuando lo transportamos. El truco no es otro que un sistema integrado en las bisagras que, al abrir la pantalla, abren la tapa inferior levantando el portátil y dejando un espacio entre la mesa y los ventiladores para que estos puedan recibir más aire.

Naturalmente, al hacer esto el grosor del portátil aumenta, pero eso da igual cuando lo tenemos en la mesa, en cuanto plegamos la pantalla para moverlo, la tapa inferior se pliega y volvemos a tener los 1,79cm de grosor en todo su esplendor.

Sin duda es una idea realmente inteligente y que posiblemente veremos a partir de ahora en más equipos de este tipo.

Un efecto secundario que puede tener este sistema es que el polvo y suciedad pueden entrar directamente a los dos ventiladores. Para solucionarlo, ASUS incluye un destornillador que nos permite retirar 4 tornillos y abrir del todo, o retirar completamente, la tapa para poder limpiar fácilmente los ventiladores, un detalle a agradecer.

 

Diseño interno

Cuando vimos el destornillador que ASUS incluye con el ROG Zephyrus pensamos que la compañía había decidido facilitar el acceso a su nuevo portátil, pero pronto nos dimos de bruces con la realidad.

Y es que ese destornillador solo vale para retirar 4  tornillos para mover o quitar la tapa inferior que da acceso, solamente, a los dos ventiladores y nada más. Si queremos acceder al interior del portátil, ya sea por cambiar RAM, SSD o cualquier otro componente, ASUS ha decidido ponerlo mucho más difícil de manera inexplicable, un punto en contra.

Los 4 tornillos de estrella que podíamos desatornillar con el destornillador incluido dan paso a una buena cantidad de tornillos TORX de pequeñas dimensiones. Tras retirarlos todos tenemos que intentar levantar con cuidado la parte frontal del portátil, con todo el teclado, algo bastante engorroso por la poca distancia que hay en la parte trasera para hacer palanca.

Una vez conseguimos acceder al interior hay que tener cuidado con los tres cables planos, aunque se pueden quitar de manera sencilla con los conectores.

Una vez abrimos el portátil nos encontramos con las “tripas”. Podremos sustituir un solo módulo SO-DIMM (curiosamente, ASUS ha colocado un módulo de 16 GB y los 8 GB restantes van integrados en la placa en una configuración asimétrica de dual-channel, por lo que solo 8+8 GB funcionan en ese modo).

Se puede cambiar también el SSD M.2 NVMe que trae o incluso la batería.

Llama la atención lo bien aislados que están los ventiladores, formando un conducto sellado entre las entradas y salidas de aire.

 

Como ya vimos en la sección anterior, el teclado y trackpad del ASUS Zephyrus tiene un diseño cuanto menos “curioso”. Realmente no es la primera vez que vemos algo así, de hecho creo recordar que los que primero hicieron uso de una disposición de este tipo fueron MSI con sus Titan, unos portátiles que tenían que refrigerar dos gráficas y donde la compañía aprovechó para colocar un teclado mecánico. Pero este ASUS ROG Zephyrus es un concepto bastante diferente, de hecho, en el grosor que tiene uno de esos equipos podemos apilar dos Zephyrus y aún nos sobraría espacio.

La disposición del teclado en la parte inferior hace que perdamos el apoyo de las palmas a la hora de escribir, para solucionarlo, ASUS incluye un reposamanos de goma que encaja en tamaño con el portátil para utilizarlo durante largas sesiones.

Las teclas son de tipo clichet pero tienen un recorrido bastante generoso y cómodo. Incluye iluminación RGB en cada tecla pero, por desgracia, con una intensidad muy baja que cuesta ver si no estamos en entornos con poca luz.

Las teclas QWERASD tienen  los bordes transparentes y es más fácil apreciar los distintos colores de la iluminación.

Lo que sí que es algo más difícil de acostumbrarse es el trackpad. Al mover el teclado hacia abajo, el sitio natural del trackpad se pierde y ASUS lo ha movido a la derecha, donde iría el teclado numérico.

Cuesta un poco acostumbrarse a esta disposición del trackpad y la mano se nos irá a la parte inferior en más de una ocasión, pero es una manera de integrarlo ahí y evitar que se sobrecaliente el teclado.

El trackpad, además, tiene un botón que lo convierte en un teclado numérico “táctil” al iluminarse (con poca intensidad y de manera poco uniforme) unas líneas y los números.

Aun así, ASUS también incluye con el portátil un ratón óptico Strix Impact, por lo que a la hora de jugar o utilizar el ordenador de manera intensiva el trackpad lateral no tendremos ni que usarlo.

En este caso, el modelo del Zephyrus que hemos analizado incluye una pantalla de 15,6 pulgadas con 1920 x 1080 píxeles de resolución y 120 Hz con tecnología G-SYNC. También hay disponible otro modelo con 60 Hz pero manteniendo el resto de características.

En cuanto a la resolución, tenemos el dilema que se suele presentar a la hora de analizar estos equipo: ¿Pantalla 4K sí o no?. La respuesta no está nada clara, muchos buscarán la máxima resolución disponible en un equipo de gama tan alta como este, otros considerarán que 1080p son más que suficientes para jugar en una pantalla de 15,6 pulgadas, y ambas posturas tendrían su gran parte de razón.

Lo que es cierto es que hay otros equipos gaming que incluyen resoluciones 4K con hardware inferior a este equipo y que toda una GTX 1080 debería ser capaz de mover esa resolución sin muchos problemas. Por otra parte con 1920 x 1080p se amplía la vida práctica del portátil, al menos a la hora de jugar a los últimos juegos del mercado ya que la exigencia será bastante menor. Quizás la solución ideal hubiera sido que ASUS ofreciera una versión con resolución 4K y otra con Full HD, pero a día de hoy, la única opción disponible son los 1080p.

El panel es mate, algo que se agradece a la hora de utilizarlo en zonas propensas a producir reflejos, sin embargo, su brillo máximo es bastante bajo y en esos mismos entornos bien iluminados no le vendría mal unos cuanto puntos más de brillo.

En las mediciones que hemos realizado a la pantalla encontramos que el panel del ROG Zephyrus ofrece un brillo máximo bastante modesto de 286 cd/m². El contraste nativo es de 607:1.

Pasando ahora a las distintas pruebas que nos muestran la representación de colores, grises y demás de esta pantalla, empezamos por la gráfica de RGB en representación de escala de grises. Hemos utilizado el modo por defecto del portátil, que es modo “sRGB”, aunque se incluyen modo cine, modo para distintos tipos de juego, etc.

Los resultados no son demasiado buenos, con una clara predominancia del color verde que se queda en un 105% mientras que el azul y rojo caen hasta un 87% en la mayoría de situaciones. Esto hace, como corroborarán más adelante las pruebas de color, que los grises tiendan a mostrar una tonalidad verdosa.

A la hora de mostrar la temperatura del blanco y su balance, el ASUS ROG Zephyrus lo hace sorprendentemente bien, teniendo en cuenta que se considera el blanco “real” en una temperatura de 6500K, este portátil está ofreciendo unos valores en torno a los 6500-6400K de temperatura.

En la gráfica de cobertura sRGB podemos ver como el panel del equipo cubre gran parte del espectro de color, aunque con algunas carencias en la zona azul y verde.

Finalmente, os dejamos con el cuadro comparativo de colores. Como siempre decimos, dependiendo de vuestra calibración de pantalla veréis los colores de una manera u otra, por eso esta gráfica compara la representación teórica de un color y su representación real en el Zephyrus para que podáis ver la diferencia de una manera visual. A mayor diferencia, mayor será el número  indicado en cada color y peor será la precisión a la hora de mostrar colores.

Podéis ver que se confirman los resultados de la gráfica inicial, mostrando unos tonos claramente verdosos en la zona blanca.

Portátil gaming y autonomía suele suponer  una relación bastante complicada, generalmente en equipos para jugadores la autonomía pasa a un segundo plano junto al tamaño y grosor, priorizando todo al rendimiento, ya que eso es lo que se busca en un portátil gaming convencional.

Sin embargo, el ROG Zephyrus entra en una categoría algo distinta. Es un portátil gaming de alto rendimiento, sí, pero también tiene un grosor y peso muy contenidos que invitan a llevarlo con nosotros y utilizarlo también como equipo de trabajo u ocio donde la autonomía es importante como si fuera un ultrabook.

Pero, por desgracia, la parte de “Ultrabook” se limita al grosor y al peso contenidos, ya que la batería que ha integrado ASUS en este equipo es bastante modesta con 50Wh y una autonomía que apenas ha superado 1 hora y 20 minutos de uso en los test de autonomía de PCMark.

Es cierto que son unos test donde el equipo está trabajando continuamente con procesamiento de texto, video, juegos, multimedia, navegación, etc. Pero con un uso más normal, el portátil apenas alcanza las 3 horas de uso.

Rendimiento

Gran parte de los componentes del ASUS ROG Zephirus ya los conocemos, el Core i7-7700HQ es un procesador habitual en equipos de alto rendimiento y su SSD NVMe ofrece unas cifras de rendimiento astronómicas propias de este tipo de dispositivos, pero sin duda lo que hace especial al ROG Zephyrus es la inclusión de la GTX 1080 Max-Q Design.

La GTX 1080 MAX-Q es una versión especial de la GTX 1080 para portátiles de NVIDIA donde la compañía ha reducido considerablemente la frecuencia de trabajo respecto del modelo normal para intentar reducir las necesidades energéticas y también las temperaturas. Sus drivers también modifican el comportamiento para priorizar la eficiencia sobre el rendimiento y reducir también su consumo.

Como podemos ver en las pruebas de rendimiento, efectos prácticos, la GTX 1080 MAX-Q se queda más cerca de una GTX 1070 que de una GTX 1080 y, de hecho, la GTX 1070 con overclock del Aorus X5 la supera en muchos casos. Eso sí, las temperaturas de la GTX 1080 MAX-Q son unos 7 grados más frescas que la GTZX 1070 del Aorus y en ningún momento se aprecia throttling. (No sabemos si por el sistema de refrigeración que incluye ASUS o por la propia configuración Max-Q, posiblemente una combinación de ambos factores)

Todo ello nos lleva a preguntarnos si realmente tiene sentido la existencia de esta tarjeta gráfica más allá de las estrategias de márketing que suponen a los fabricantes poder decir que lleva una GTX 1080  o que tienen el “portátil con GTX 1080 más fino del mundo” .

Aun así no nos engañemos, el ASUS ROG Zephyrus ofrece un rendimiento espectacular para el formato que tiene y es todo un portento tener esos componentes funcionando en 1,79 centímetros de grosor.

Temperaturas.

Ya os adelantamos que la GTX 1080 Max-Q ofrecía unas temperaturas más frescas que las que habíamos visto en la GTX 1070 “normal” que analizamos en el Aorus X5, un portátil que también destacaba por un grosor bastante contenido, aunque no tanto.

En concreto, el ROG Zephyrus nunca pasó de 81 grados en la tarjeta gráfica, incluso con largas sesiones de juego, lo que sin duda confirma que la elección de la tecnología MAX-Q junto al sistema de refrigeración de ASUS, con esa tapa que se abre para dejar entrar más aire, hace su trabajo perfectamente en ese sentido.

No podemos decir lo mismo del procesador, que ha alcanzado temperaturas críticas en juegos como el DOOM, con cifras de 98 grados en alguno de los núcleos, temperaturas muy cercanas a los 100 grados máximos y que activan protecciones de la CPU.

Al utilizar una disposición del teclado en la zona inferior, la zona donde se genera el calor de la gráfica y el procesador, donde se alcanzan 56 grados en la superficie, se aleja de las manos y del teclado y no hay ninguna incomodidad por temperatura a la hora de utilizarlo, con unas temperaturas que van desde los 33,8 hasta los 38,9 grados en esa zona.

Con este ROG Zephyrus ASUS ha hecho un trabajo de ingeniería sorprendente. Es cierto que, como hemos visto, la GTX 1080 MAX-Q se parece más a una GTX 1070 que a una GTX 1080, pero es que portátiles con más grosor y una GTX 1070 no consiguen mantener tan fresca esa tarjeta gráfica.

Hablamos de un portátil con un grosor de tan solo 1,79cm en su zona más gruesa, un grosor que entra dentro de lo que podemos considerar un Ultrabook, y que es capaz de contener una potencia propia de equipos que miden el doble o incluso el triple.

El sistema de refrigeración, con ese detalle de la apertura de la tapa inferior, es realmente inteligente y permite aumentar su capacidad de refrigeración pero sin influir en el grosor cuando está plegado. Es cierto que, si bien la gráfica la refrigera sin problemas, el procesador alcanza temperaturas cercanas a los 100 grados que le hacen reducir su frecuencia, pero no se nota un descenso de rendimiento, al menos no en juegos.

También es cierto que hablamos de 3.500 Euros, un precio que lo alejan de muchísimo bolsillos, pero no creo que la idea de ASUS sea convertir a este portátil en algo "mainstream", más bien es toda una demostración de fuerza e ingeniería que posiblemente dará lugar a equipos más asequibles y no tan potentes pero con grosores y pesos similares que llevan a un nuevo lugar el significado de la palabra portátil gaming"