Review de AMD Radeon VII

Esta tarjeta que hoy probamos no trae ninguna mejora arquitectónica con respecto a las Radeon Vega, mas concretamente a la Radeon RX Vega 64, pero es un salto importante en la metodología de fabricación de la tarjeta y en el aumento de costes añadiendo las nuevas mejoras que introducen las memorias HBM2 de nueva generación.


Su mejora, por tanto, la encontramos en el proceso de fabricación renovado, siendo la primera gráfica dedicada del mercado con un proceso de fabricación de 7nm, y en el uso de memorias más rápidas que, sobre el papel, doblan el ancho de banda disponible de la AMD Radeon VII con respecto a las Radeon RX VEGA 64 de la generación anterior.


Estos dos cambios fundamentales, y un diseño revisado, permiten a esta gráfica de AMD volver a meter a la marca en la competencia, aunque no consiguen ese producto revulsivo que pueda devolver a AMD la atención del jugador de gamas altas.

Hace casi dos años, agosto de 2017, AMD lanzo al mercado su arquitectura VEGA de la mano del modelo Radeon RX Vega 64. Esta gráfica introducía 8GB de memoria HBM2 incorporada en el mismo encapsulado de la GPU maximizando el ancho de banda y redefiniendo, en buena medida, el concepto de GPU, aunque para ser exactos, no era la primera gráfica de AMD con este formato de inclusión de VRAM en el “die”.

 
Ahora, año y medio mas tarde, nos presentan la misma arquitectura, pero con las mejoras de proceso de fabricación y de afinamiento de la arquitectura que AMD ha podido realizar durante estos meses transcurridos. La fiebre de la minería ya no esta ahí y AMD tiene que volver a su publico original, los jugadores, y lo hace con un modelo interesante, aunque no definitorio de un objetivo de futuro claro donde veamos una verdadera competencia con Nvidia.

El nuevo modelo AMD Radeon VII, que como veis simplifica de forma notable el nombre, tiene la misma arquitectura, las mismas prestaciones y las mismas funcionalidades de sus hermanas con algo mas de año y medio de vida. La diferencia la encontramos en dos elementos fundamentales:

El proceso de fabricación FinFET de AMD se actualiza a un proceso de fabricación de 7nm, aunque esto esta lejos de significar que su encapsulado ocupe la mitad o que tengamos el doble de unidades de proceso, esta arquitectura no permite eso de hecho se ha reducido ligeramente el número de unidades de núcleos de shaders, pero sí permite una mejora de rendimiento en base al uso de frecuencias base y turbo más elevadas y también ha permitido instalar otros elemento importante de este nuevo modelo.


Ha permitido doblar el buffer VRAM instalado hasta 16GB de memoria HBM2, aunque también hay que decir, AMD ya contaba con GPUs con esta cantidad de memoria en este mismo formato para ciertos canales profesionales como el de edición de video, computación o gráficos profesionales. Doblando la memoria accesible el bus de datos de la AMD Radeon VII también se duplica alcanzando el 1TBps de potencia de proceso. Dobla a la VEGA 64 y es también más rápida que cualquier otra grafica del mercado en cuanto a este aspecto se refiere.

El formato de memoria no cambia, es el mismo, así que tendremos la misma eficiencia energética mejorada, hasta 3.5 veces sobre el GDDR5X, y reducen también el espacio del encapsulado, y de toda la tarjeta, de forma sustancial pudiendo controlar los costes añadidos de esta técnica con una producción mas económica.

Esta arquitectura habilita la posibilidad de la GPU de ejecutar operaciones de 16-Bit de precisión en ratio doble. Esto aumenta la eficiencia de las operaciones y es completamente estándar y soportado por las API actuales. Esto incluye operaciones básicas, como sumas, restas, mínimos, máximos, etc. Con ello se logran mejoras de rendimiento importante en técnicas clásicas.


La arquitectura Vega también añadió un importante conjunto de instrucciones nuevas, hasta un total de 40, formando una versión extendida del estándar ISA que se podrán aprovechar con compiladores actualizados y que AMD hará público desde el lanzamiento de estas nuevas GPUs.
Esta arquitectura disfruta también de un soporte excelente para las API mas extendidas, como el DirectX 12 y el Vulkan soportando Shader Model 6.0 e integra una nueva unidad de computación asíncrona de alto rendimiento y con concurrencia entre cálculo de computación y gráficos clásicos que es hasta un 13% más rápido que en la generación con arquitectura GCN de quita generación como las anteriores Radeon RX. De hecho, la Radeon VII consigue, en algunos benchmarks, hasta un 60% mas de rendimiento en pruebas de computación con respecto a la Radeon RX Vega 64 lo que nos lleva a pensar que la perdida de 4 unidades de computación no ha sido un lastre para este modelo.


Otra de sus prestaciones más destacadas es su nueva forma de aproximación a la rasterización conservadora que se puede realizar de forma sobreestimada o infravalorada. De este modo se permite a la tarjeta realizar un menor consumo de recursos, con respecto a la rasterización tradicional, y se introducen nuevos algoritmos para el cálculo de técnicas como la iluminación global basada en voxeles o una mejor eficiencia en el mapeo de sombras por subpíxel.

No hay cambios fundamentales en cuanto a arquitectura, pero si hay diferencias importantes con respecto a la generación anterior. AMD ha mejorado la monitorización térmica de la GPU, con el doble de sensores, lo que ha permitido una mejor gestión del calor y de las posibilidades de uso de frecuencias turbo de la tarjeta. El aumento de memoria no ha supuesto aumentar el tamaño del "die", sino que se ha reducido, y esto también ha contribuido a que la tarjeta se mantenga en unos 300w de consumo.

El aumento de frecuencias, como veis en la tabla comparativa, se traduce también en un aumento sustancial de la potencia de proceso, alcanzando ahora casi los 14TFlops que es lo que logran los mejores modelos profesionales de la generación anterior.


Se mantienen también las 256 unidades de texturas con 64 unidades de Rasterización clásica. No habrá gran mejora para juegos clásicos, salvo que los juguemos a elevadas resoluciones donde el ancho de banda mejorado podría suponer una mejora sustancial, de hecho, lo podremos ver claramente en nuestras pruebas de juegos realizadas en resoluciones 4k.

El bus de memoria cuenta con una capacidad de 16GB formada por memoria HMB2 con un ancho de banda real de 1TBps gracias a una frecuencia de trabajo de 1000MHz. Esto, sumado al bus de 4096-Bit que forma esta configuración de memoria, logramos una mejora del ancho de banda del mas de doble sobre los VEGA 64 de la generación anterior.


La conectividad de esta nueva GPU no se ha renovado y aunque sigue teniendo gran calidad, echamos de menos la introducción del USB-C como medio para dar vida a nuevas generaciones de dispositivos HMD para Realidad Virtual, algo que sí ha hecho Nvidia con sus últimos modelos RTX. AMD si elimina cualquier tipo de conectividad analógica y se centra en el soporte de Displayport 1.4 y HDMI 2.0b. Las tarjetas de referencia cuentan con tres salidas Displayport y una HDMI.

Esta última permite desarrollar resoluciones de 4K a 60Hz con HDR de 12-Bit y un subsampling de 4:2:0 que ofrece calidad suficiente para las mejoras pantallas de TV que podemos encontrar en la actualidad. La conectividad Displayport, siendo más potente, ofrece capacidad para hasta seis pantallas 4K@60Hz, 2 pantallas 4k@120Hz, permite también controlar hasta 3 pantallas 5K@60Hz con un solo cable e incluso una pantalla 8K@60Hz. Una tarjeta que estará preparada para las pantallas de próxima generación.


El soporte HDR también está presente, con 10-Bit por canal y capacidad para controlar hasta 4 3 pantallas 4K@60Hz o una 4k@120Hz. Algo que nos permitirá disfrutar de pantallas de máximas prestaciones que podrán también soportar la tecnología “Adaptive Sync VESA” o Freesync 1 o 2 de AMD.

AMD presume de que este nuevo modelo tiene hasta un 30% mas de capacidad de proceso de video, tanto en reproducción como creación, y su soporte para alta profundidad de color hace de esta tarjeta también una buena opción para profesionales del video y la fotografía.

El diseño de referencia de la AMD Radeon VII ha cambiado bastante y lo ha hecho para bien. Ahora es una tarjeta mas silenciosa, aunque tiene su punto rabioso cuando la exprimimos al máximo, y también gestiona mejor el calor lo que le permite rendimiento mas de forma sostenida. Aun con ruido, y todas o casi todas las gráficas hacen algo de ruido cuando las exprimimos, es bastante mas llevadera que la turbina de la Radeon RX Vega 64. En uso medio, el que haremos jugando, es una tarjeta perfectamente llevadera que no nos generara ningún problema.


El nuevo diseño es algo mas grande, y sustituye la turbina posterior por tres ventiladores de 92mm sobre su superficie. Casi toda la tarjeta es una gran cámara de vapor formada por una superficie de contacto en cobre y laminas de aluminio. Recoge todos los elementos de la tarjeta, incluido en potente sistema de alimentación.


El diseño es tanto o mas simple y se caracteriza por su acabado en aluminio y por ser realmente pesada. En el frontal encontramos los tres ventiladores y en una esquina la `R` de Radeon en forma de cubo iluminado. También encontraremos la marca Radeon iluminada en un lateral siendo estos los únicos puntos de color de este nuevo diseño.


Otro elemento de calidad lo encontramos en su backplate, que cubre toda la tarjeta en el mismo material que el chasis de fijación de los ventiladores. Es una tarjeta bella que requiere de dos conectores de 8 contactos, tipo PEG, para suministrar alimentación suficiente y dejar algo de margen de maniobra para el turbo y las opciones de overclocking de cada usuario.


Hay que recordar que este tipo de conectores ofrecen 175 de potencia, cada uno, mas los 80w que puede recoger la tarjeta directamente desde el slot PCI Express 16x de la placa base. Es una tarjeta grafica con un consumo notable, que requerirá de una fuente de alimentación de al menos 700w para funcionar adecuadamente con el hardware suficiente que la acompañe.


Lo que si echamos de menos es la disponibilidad de la doble Bios que tenían los modelos de referencia de AMD desde hace algunas generaciones. Era realmente útil y esta tarjeta ya no dispone de ello. Otra cosa que echaran muchos usuarios de menos es el sistema GPUTach de leds que indicaba la carga de la tarjeta gráfica en tiempo real.


La conectividad gráfica incluye un cubre slot perforado en color negro, que le da un contraste interesante, con tres conectores Displayport 1.4 y un conector HDMI 2.0b. Como ya comenté antes, se echa de menos un conector USB-C con modo alterno y suministro de energía USB PD.

 

En nuestras pruebas hemos podido averiguar que la temperatura de trabajo que busca el disipador de la AMD Radeon VII, sin modificaciones de los parámetros durante el overclocking, es de unos 79 grados, aunque la tarjeta tiene un Tjunction de 110 grados. Esta configuración térmica le permite a la tarjeta jugar con sus frecuencias base y turbo. La frecuencia en estrés sostenida es de 1420MHz, pero podemos ver picos, en aplicaciones menos exigentes que test de estrés, de hasta 1750MHz con picos de 1800MHz.


El overclocking de la GPU, aumentando el rango de alimentación hasta el 20% adicional, es de un 10% para la GPU, alcanzando medias sostenidas de 1600MHz, con también un 10% de frecuencia adicional para la memoria, de 1GHz a 1.1GHz lo que supone añadir un 10% más de ancho de banda logrando alcanzar los 1.1TBps de ancho de banda efectivo para sus 16GB de memoria.


El ruido esta mucho mas controlado que en generaciones anteriores. En estrés marca 41dBA frente a los mas de 50dBA que obtenemos con la turbina de la Radeon RX Vega 64. En reposo no pasamos de los 32dBA. Para vuestra referencia añadiré que nosotros probamos las gráficas en un ordenador completamente montado, con su caja cerrada, como haríais cualquiera de vosotros en vuestras casas.


El consumo durante nuestro análisis alcanzo los 320w reales, frente a los 300 que anuncia AMD, pero esta oscilación es lógica y por tanto damos por buenos los datos del fabricante. En overclocking el consumo puede aumentar hasta los 340w que es cerca del limite que admite la tarjeta con su configuración de conectores de entrada de alimentación (380w). 

Como pódeis ver las temperaturas no varían mucho con respecto a la generación anterior, y tiene algo mas de consumo, pero el resultado del nuevo diseño de tres ventiladores es una gráfica mucho más silenciosa y amigable con el jugador. Tendremos un gran rendimiento con un comportamiento sustancialmente refinado. 

Captura térmica en reposo: 

Captura térmica en carga: 

 

Hemos sometido a esta nueva tarjeta de AMD a nuestra batería habitual de pruebas incluyendo a su tarjeta competidora directa, la Geforce RTX 2080, y los resultados son los que siguen, luego dedicaremos tiempo al análisis de estos resultados y tendremos en cuenta el precio de venta de este modelo, que no será barata:

Mesa de pruebas

Ashes of the Singularity (DX12) 1080

DOOM (Vulkan) ultra 1080

Halo Wars 2 (DX12) ultra 1080

 

Ghost Recon Wildlands (DX11) ultra 1080

 

Total War: Warhammer (DX12) ultra 1080

 

Battlefield 1 (DX12) ultra 1080

 

StarWars BattleFront 2 ultra (DX12) ultra 1080

 

Battlefield V (DX12) ultra 1080

Ashes of the Singularity (DX12) 1440

 

DOOM (Vulkan) ultra 1440

 

Halo Wars 2 (DX12) ultra 1440

 

Ghost Recon Wildlands (DX11) ultra 1440

 

Total War: Warhammer (DX12) ultra 1440

 

Battlefield 1 (DX12) ultra 1440

 

StarWars BattleFront 2 ultra (DX12) ultra 1440

Battlefield V (DX12) ultra 1440

 

Ashes of the Singularity (DX12) 2160

 

DOOM (Vulkan) ultra 2160

 

Halo Wars 2 (DX12) ultra 2160

 

Ghost Recon Wildlands (DX11) ultra 2160

 

Total War: Warhammer (DX12) ultra 2160

 

Battlefield 1 (DX12) ultra 2160

StarWars BattleFront 2 ultra (DX12) ultra 2160

 

Battlefield V (DX12) ultra 2160

 

3DMark Firestrike

 

3DMark Firestrike Ultra

VRMark Orange Room

VRMark Cian Room

 

Call of Duty BlackOps IIII en 4K calidad ultra:

Battlefield V en 4k con calidad ultra:

 

 

La mejora es sustancial, lo hemos visto en nuestra batería de pruebas, con respecto a la generación anterior basada en la versión Vega 10. El Vega 20 es sustancialmente mas potente, por las razones ya enumeradas en apartados anteriores de este artículo, y lo consigue con el mismo consumo y un comportamiento bastante mas agradable a nivel de ruido y gestión del calor.

El problema es que su precio recomendado de 750 Euros es prácticamente el mismo con el que podemos encontrar actualmente al RTX 2080 de Nvidia, que oscila entre los 750 y los 850 Euros (que ya tiene tela el precio), y le guste o no a AMD ahora mismo su arquitectura esta en una liga inferior.


El Vega 20 consume 75 vatios más, tiene menos prestaciones técnicas para nuevos conceptos informáticos importantes como el uso de la inteligencia artificial, no es capaz de añadir hardware para Raytracing, aunque esto realmente hoy en día no tiene ninguna importancia y su conectividad grafica carece también de elementos de ultima generación.

Si sumamos todo el Radeon VII no tiene un gran futuro como grafica que se pueda vender al precio recomendado y no me cabe la menor duda de que AMD la recolocara a un precio inferior en cuanto la fiebre de mineros acabe con las primeras unidades que usaran como prueba para ver si sus actividades pueden volver a ser rentables en el futuro próximo.

Me gusta el camino que se ha marcado AMD para reformar su negocio gráfico, que vuelve a prestar atención al jugador, y el futuro parece interesante si tenemos en cuenta los anuncios sobre su arquitectura Navi, pero hoy en día yo no compraría la Radeon VII, no a este precio de lanzamiento.