¿Qué es el V-Sync y para qué sirve?

¿Qué es el V-Sync?

V-Sync es una tecnología dedicada al mundo gaming y afecta tanto a la tarjeta gráfica como al monitor. Son las siglas de Vertical Synchronization, que en español significa “sincronización vertical”, y trata de solucionar un problema bien conocido en los juegos cuando estos se ejecutan a altas tasas de FPS sin que exista una sincronización entre la tarjeta gráfica (GPU) y el monitor.

Para entender el problema tenemos que explicar antes cómo pasa la información desde la tarjeta gráfica al monitor. Cuando la gráfica genera un frame requerido, este se almacena en la memoria (VRAM) y acto seguido pasa al monitor, que es donde se muestra la imagen. El monitor podrá mostrar una nueva imagen en un tiempo que depende de la frecuencia de refresco. Para un monitor típico de 60 Hz esto es 1/60=0.0167 segundos, es decir, que cada 0.0167 segundos se podrá mostrar una nueva imagen en ese monitor. Si la gráfica es capaz de generar una imagen más rápido que ese tiempo, entonces habrá acumulación de imágenes en la VRAM dado que el monitor no puede mostrarlas al mismo tiempo que se generan.

Esto provoca un conocido efecto de desincronización que, visualmente, resulta altamente molesto. Las imágenes se muestran solapadas en el monitor y pueden ser diferenciadas mediante una línea horizontal que divide a las distintas imágenes, lo que significa un desastre a la hora de quedar inmersos en un juego. El problema es conocido como tearing.

El V-Sync soluciona este fallo al obligar a la GPU a producir 60 imágenes por segundo, lo que significa que en un segundo se generarán exactamente 60 imágenes. Esto viene perfecto con monitores de 60 Hz ya que no verán acumulación alguna de frames, pero genera otro problema que a veces puede llegar a ser incluso más molesto: el input lag.

 

¿Para qué sirve el V-Sync?

V-Sync sirve para evitar el problema del tearing, que aparece cuando la tarjeta gráfica y el monitor no están sincronizados en FPS y Hz, respectivamente. Como hemos explicado en la sección anterior, este problema surge a menudo cuando no activamos el V-Sync, así que activándolo lo habremos solucionado, pero generamos el problema del input lag: otro viejo conocido problema que provoca un pequeño retardo visual desde que movemos el ratón hasta que el movimiento se muestra en el monitor. Para según qué tipo de juegos, el problema puede ser peor que la solución.

Por ejemplo, podemos activar sin problemas el V-Sync en juegos exigentes que no superen los 60 FPS por mucho, pero en juegos multijugador que sean muy fluidos y prime la rapidez sobre la calidad gráfica, entonces tendremos que quedarnos con el V-Sync desactivado para no generar el problema del input lag, mucho más molesto en estas ocasiones. Son propensos a tener problemas de tearing juegos de conducción y shooters, por lo que habría que activar V-Sync en esos casos.

Aunque parezca que el V-Sync no es una solución muy decente, ha estado durante muchísimos años presente y ha sido la única que permitía eliminar el tearing, aunque a qué coste. Hoy en día, con la llegada de tecnologías como el G-Sync y FreeSync el problema del tearing se soluciona de un plumazo y no se genera ningún otro problema, dado que lo que hacen estas tecnologías es ajustar los FPS de la gráfica con los Hz del monitor en cada momento, pudiendo variar en un gran rango.

Así pues, el V-Sync supuso una solución al problema del tearing en juegos durante muchos años, pero hoy en día ha sido desplazada en pro del FreeSync sobre todo, ya que es una tecnología altamente compatible con numerosos monitores y tarjetas gráficas.