Cómo Optimizar Windows 11 para Acelerar el Rendimiento de tu PC en Juegos

Si estás leyendo esta guía seguramente sea porque tienes un ordenador con Windows 11 de sistema operativo y eres todo un entusiasta del gaming que quiere exprimir cada imagen por segundo posible en tus sesiones de juego. Tal vez no solo quieres explotar el rendimiento de tu ordenador al máximo por gusto y sencillamente tengas recursos limitados, así que quieres asegurarte de estar aprovechando al máximo tus capacidades.

Bien, ese caso has llegado a lugar indicado. Vamos a ofrecer una serie de ajustes y opciones que podemos cambiar en nuestro ordenador con el objetivo de mejorar el rendimiento en videojuegos lo máximo posible. Cabe destacar, puede que estas medidas ayuden a obtener rendimiento pero sean perjudiciales para otros ámbitos, como por ejemplo la seguridad. Se verá en el apartado correspondiente.

Antes de continuar, si tu ordenador dispone de Windows 10, también puedes seguir esta guía. No tiene la aplicación de Configuración pero los mismos ajustes son accesibles con otros métodos. No solo eso, también puedes echarle un vistazo a la guía que escribimos para optimizar Windows 10.

Empezamos con uno de los dos principales consejos oficiales de Microsoft para mejorar el rendimiento en Windows 11. Lo que vamos a hacer es deshabilitar una medida de seguridad llamada "Integridad de memoria" que consume una gran cantidad de recursos en nuestro ordenador.

Como es una medida de seguridad, lo primero que haremos es abrir "Seguridad de Windows". Podemos buscarlo desde el menú de Windows de la siguiente manera:

 

Una vez en la aplicación, accedemos al apartado "Seguridad del dispositivo" y nos fijamos en la primera opción, "Integridad de memoria". Si la tenemos activada, podemos desactivarla.


Al hacerlo nos advertirá que para que el cambio sea efectivo se requiere de un reinicio. Podemos reiniciar en el acto o seguir tomando medidas, como queramos.


Lo hemos comentado al principio pero este es uno de esos ajustes que pese a ofrecernos rendimientos, son un sacrificio en otros campos. En este caso es una característica de seguridad así que nos estaríamos exponiendo a más tipos de ataques. Para entender mejor qué realiza esta función disponemos de la documentación oficial.

Este es el segundo de los consejos oficiales. Para desactivar esta caracterísica lo primero será abrir el archiconocido Panel de Control. De las catergorías nos dirigimos a "Programas".

Dentro de Programas, nos fijamos en el primer apartado, "Programas y características", para darle al subapartado "Activar o desactivar las características de Windows". Llama la atención por tener un icono con un escudo amarillo y azul. Por cierto, este escudo significa que para cambiar configuraciones necesitaremos permisos de administrador.

Se nos abrirá una nueva ventana con un listado de funciones de Windows 11. Debemos buscar "Plataforma de máquina virtual" y desactivarla.

Esta funcionalidad afectará a cómo podemos o no podemos usar la virtualización en nuestro ordenador, así que no estaría de más repasar si nos hace falta para algo.

Windows 11 incorpora una función heredada de Windows 10 llamada "Modo Juego". Como el nombre indica, cambia Windows a un modo preparado para optimizar los juegos. No suele ser un cambio radical pero todo ayuda.

Para activarlo abriremos la aplicación "Configuración". Dentro de la aplicación vamos al menú lateral de "Juegos".

Una vez en "Juegos", accedemos al tercer y último menú, "Modo de juego". Aquí dentro debemos asegurarnos de tener activada la opción "Modo Juego".

Este modo se centra en impedir que Windows Update realice actualizaciones de controladores (drivers) mientras jugamos, a parte de no lanzar notificaciones para solicitar el reinicio del dispositivo que pueda interrumpirnos. De manera predeterminada viene activado, pero no está de más revisar que no lo hayamos apagado por error.

Las actualizaciones del sistema son una tarea que tienen la mala fama de consumir muchos recursos en los peores momentos. El Modo Juego previene la instalación de controladores, pero no de otro tipo de actualizaciones. Aunque Windows 11 no ofrece una opción explícita para detener las actualizaciones, sí podemos pausarlas durante largos periodos de tiempo.

Para esta tarea vamos a volver a la aplicación de Configuración, pero esta vez iremos al menú lateral de "Windows Update".

Veremos inmediatamente que en el apartado "Más opciones" tenemos la sección de Pausar actualizaciones. En este caso le daremos al botón a la derecha de "Pausar durante 1 semana". Al hacerlo, el banner superior se actualizará:

Hemos hablado de actualizar el sistema y de que el Modo Juego impide la actualización de controladores mientras jugamos. Sin embargo, actualizar los controladores puede ser una buena idea si queremos mejorar el rendimiento en juegos.

Las actualizaciones de drivers ofrecen soporte para juegos específicos (o incluso nuevas funciones) y podemos notar grandes mejoras en rendimiento o estabilidad si los mantenemos al día, especialmente en juegos novedosos con poco tiempo en el mercado.

Configurar el software de nuestra GPU

Esta sección es un poco complicada de explicar, ya que no todo el mundo tiene GPUs de la misma empresa. Por ejemplo, lo usuarios de tarjetas gráficas NVIDIA tienen el "Panel de control de NVIDIA".

Sin embargo, quien tenga una tarjeta gráfica de AMD tiene un software mucho más pulido y agradable a la vista, AMD Software Adrenalin Edition, y lo mismo aplica a gráficos Intel (integrados o no). No podemos ofrecer instrucciones concretas ya que cada software ofrece ajustes distintos, pero es importante recordar que desde estos programas podemos llegar a tener mucho margen de maniobra para mejorar el rendimiento en juegos.

 Si estamos jugando en un portátil, esta sección es algo más sensible. Cambiar el plan de energía seguramente tendrá un impacto significativo en nuestra autonomía, así que es más que probable que veamos caídas en la duración de la batería. Igualmente, hemos venido a mejorar el rendimiento ajustando Windows todo lo posible y eso vamos a hacer.

Nos dirigimos de nuevo al Panel de Control, pero esta vez entramos en la sección de "Hardware y sonido".

Dentro de Hardware y sonido accedemos a la última sección, "Opciones de energía".

Por último, si no lo tenemos seleccionado, seleccionamos el plan de "Alto rendimiento".

En caso de no aparecer el plan de energía desplegamos los planes adicionales como en la captura anterior, y lo seleccionamos.

Todavía en el Panel de Control, volvemos a la pantalla inicial y seleccionamos "Sistema y seguridad".

Ahora seleccionamos "Sistema".

Dentro de Sistema nos interesa el menú lateral, concretamente la última entrada "Configuración avanzada del sistema".

Se abrirá una nueva ventana titulada "Propiedades del sistema". Por defecto estamos en la categoría que nos interesa, "Opciones avanzadas". De aquí nos fijamos en el botón de configuración de "Rendimiento".

Al darle nos aparecerá una nueva ventana, llamada "Opciones de rendimiento". También aparecerá en el apartado que nos interesa, "Efectos visuales". Debemos seleccionar la opción "Ajustar para obtener el mejor rendimiento" como en la siguiente imagen:

Después podemos darle a "Aplicar" o "Aceptar". Como es de esperar, vamos a perder gran cantidad de efectos visuales al hacer esto, pero son los mismos efectos que consumen recursos para renderizarse.

Para esta sección nuestro mejor amigo será el Administrador de tareas. Nos centraremos en tres apartados: "Procesos", "Rendimiento" y "Aplicaciones de arranque". Vayamos por partes.

Procesos

Desde este apartado podemos ver los procesos que se están ejecutando en tiempo real. Es buena idea darle al índice de CPU, Memoria o GPU para ver qué procesos están consumiendo más de estos componentes.

En caso de no ser necesarios, podemos seleccionarlos y detenerlos.

Rendimiento

Desde el apartado de rendimiento no vamos a cambiar nada como tal, pero sí fijarnos en las gráficas.

El objetivo es ver qué nos produce mayor cuello de botella, para saber qué necesitamos aligerar en carga utilizando por ejemplo el menú de Procesos que acabamos de ver.

Aplicaciones de arranque

Si tenemos programas configurados para que inicien automáticamente con nuestro ordenador (Teams, Discord, Steam, software de periféricos...) aparecerá en este listado. Podemos ver si está activado o no su autoarranque.

Al cambiar la política de autoarranque no estamos deteniendo el proceso, solo indicando que no queremos que se inicie junto al ordenador. Lo recomendable es desactivar todo lo posible en este apartado para después no ser necesario terminar el proceso, ya que en un primer lugar no se iniciará. Como extra, es una muy buena medida para mejorar el tiempo de arranque del ordenador.

Bonus: Usuarios

No es un apartado normalmente relevante, pero si compartimos nuestro ordenador es probable que tengamos varios usuarios.

Antes de ver qué podemos hacer en nuestro usuario, es buena idea ver qué recursos están consumiendo el resto de usuarios. Normalmente basta con cerrar sesión de todo usuario que no estemos usando para terminar sus procesos, aunque reiniciar sería lo ideal.

Más que ajustes que podemos alterar, los últimos consejos que podemos aportar son referidos a tener una buena praxis.

Por mucho que optimicemos la configuración al máximo, si activamos la aceleración por hardware de todos lo programas, si tenemos abierto un navegador con muchas pestañas que está realizando varias descargas múltiples, una llamada de Discord con webcams activadas, varios programas de overlays para nuestro juego o incluso estamos realizando tareas tan intensivas como realizar una copia de seguridad en un disco externo, el ordenador seguramente sufrirá para mantenerse a flote y encima ofrecer altos FPS.

Recordad que es importante mantener nuestros ordenadores libres de malware como minadores de criptomonedas, no añadirle cargas extras innecesarias y cuidar su estado físico, manteniéndolo limpio y fresco. Son medidas que aunque suenen obvias o redundantes, es fundamental cumplirlas. Si no partimos de una buena base de poco servirá el resto de las cosas que hagamos.

Por último pero para nada lo menos importante, como ya hemos mencionado en la introducción también tenemos una guía de optimización para Windows 10. Es muy recomendable leerla ya que existen más consejos a los aquí vistos que son extrapolables a Windows 11 y viceversa.