Usar una TV como monitor, aborda con éxito la tarea

por Javier Rodríguez 26/07/2017 4

Pros

La ventaja principal es evidente, una pantalla de 43 o 49 pulgadas, un televisor, cuesta bastante menos que un monitor al uso del mismo tamaño, y de hecho pocos monitores pueden compararse en tamaño a una televisión de gama media.

Los televisores nos permiten más espacio visual, la misma resolución de un monitor de primer orden, las 4k son ya “mainstream” en el mundo del televisor LCD y,

. También añaden más capacidad multimedia, ahora todos o casi todos son Smart y disponen de infinidad de aplicaciones variadas lo que permite un uso independiente completamente del PC. Suelen contar con una gran cantidad de entradas, salida de audio digital y un sistema de altavoces que suele estar a años luz de lo que suele integrarse en un monitor clásico.

De estas razones sin duda la más importante sigue siendo el precio. Podemos tener un televisor 4k de 49”, donde montar nuestro PC, por menos de 500 Euros, aunque si hacemos esa compra seguramente nos arrepentiremos antes nada más conectar nuestro ordenador. Muchos son los elementos que deberían hacernos al menos mirar muy detalladamente que televisor queremos o pretendemos usar como monitor.

Tecnologías como el HDR, o frecuencias de refresco vertical elevadas, son más habituales en pantallas 4k para televisión que en el mundo del monitor para PC y los monitores que cuentan con ello suelen ser bastante caros.

Tenemos que tener también claro que esa diferencia de precios por pulgada suele darse en pantallas ya de grandes dimensiones, 43 pulgadas o superior, y tenemos que poder albergar un monitor de ese tamaño en nuestro entorno de uso habitual, que sin duda también incluirá tiempo de trabajo o estudio.

 

Contras

Mi opinión es que comprar un televisor para usarlo como monitor, para algo más que no sea jugar y ver “pelis” es una mala idea. Si de verdad queremos ese aumento de pulgadas tendremos que tener en cuenta varios factores, que ahora veremos, pero son muchos los factores que me invitan a desaconsejar este tipo de aventuras.

Un monitor, mejor o peor, está siempre diseñado de cara a su uso con un ordenador, del tipo que sea y con el sistema operativo que prefiramos. Entradas, paneles, peanas de apoyo, anclajes, todo está pensado para ese entorno y, mejor o peor, tendremos una buena adaptación a nuestro ordenador.

Los monitores modernos añaden más tipos de conectividad que un televisor, sobre todo un conector muy importante como es el Displayport. Su configuración de panel está perfectamente diseñada para un comportamiento adecuado en todo tipo de tareas, no solo jugar o reproducción multimedia.

Los monitores modernos ofrecen ahora tecnologías que todavía no terminan de llegar a la gran masa de televisores de precios medios o bajos. Tecnologías como el FreeSync, que podemos encontrar ya en pantallas de precios muy bajos, convierten la experiencia de jugar con un PC en algo superior a lo que encontraremos en cualquier televisor.

Un monitor nos permite, normalmente, más ajustes de pantalla e integran más capacidad de calibración. Incorporan también más tecnologías para el cuidado de nuestra salud visual, como diferentes niveles de ajuste de luz azul emitida, que como sabéis, puede producir importantes lesiones en nuestra retina.

Si aun así soñáis con un escritorio, una pantalla de juegos, donde podáis “bucear” es bueno tener en cuenta estos consejos que os damos ahora, con ellos el resultado será mucho mejor que si nos tiramos a la piscina y compramos el primer televisor 4k grande con HDMI 2.0 que veamos de oferta.

Claves para el éxito

Lo primero que debemos tener en cuenta es que ahora mismo en el mundo del televisor hay dos resoluciones y una de ellas nos obliga a disponer de un hardware de cierta entidad. Si queremos mover juegos AAA a 4k tendremos que poner el hardware adecuado en nuestro PC y si optamos por resoluciones como el 1080p seguramente la experiencia, de tenerlo más cerca de la cara, que, en un montaje de televisor habitual, tendremos escaso espacio de trabajo real y veremos de forma evidente el punteado en pantalla.

Necesitaremos un televisor con soporte para HDMI 2.0 y una tarjeta gráfica que ofrezca también este tipo de conectividad. Es la única manera de tener 60Hz en pantalla, que es el mínimo aceptable para una calidad de imagen buena y un uso fluido de nuestras aplicaciones y sistemas operativos.

La gran importancia del “Chroma Subsampling” y de la estructura de subpixel del panel y del a ancho de banda por canal. Estos son parámetros que pocas veces vemos en las especificaciones de un televisor en una tienda y son en buena medida lo que realmente separa a un televisor LCD de un monitor LCD.

El Chroma Subsampling, para no entrar en aspectos muy técnicos, es la conversión que realiza la pantalla para la presentación de color con respecto a la fuente original. Lo normal es que un monitor de PC utilice un esquema de “subsampling” de tipo 4:4:4 lo que significa que no hay conversión de color, salvo filtros aplicados para evitar el “aliasing”. Un monitor o televisor 4:2:2 será adecuado para jugar, tendrá una reproducción de color bastante buena, pero hará aguas para otro tipo de aplicaciones, incluida la reproducción de fuentes, letras, en pantalla. Los televisores 4:4:4 no son tan frecuentes, porque obligan a un uso de ancho de banda hasta un 33% más elevado y también aumenta el coste del panel y su electrónica.

Muchos hemos oído hablar de disposición de los subpíxeles en los paneles LCD para lograr la presentación de lo que realmente vemos en pantalla. Todo panel tiene un entramado de subpíxeles, normalmente RGB (Red Green Blue) que combinados reproducen un espectro más o menos nutrido de colores. Normalmente podemos saber cómo es esta estructura con conocer la tecnología que forma el panel que usamos. Los monitores VA, por ejemplo, se llaman así por su alineación vertical de los subpíxeles. Otros tipos de paneles, como el IPS, pueden tener estructuras más variadas que se aprovechan en diferentes tipos de dispositivos, incluidos los televisores.

Mi consejo personal es que debemos huir de cualquier panel que introduzca un subpixel blanco dentro del entramado. Esas configuraciones ofrecen más brillo, son habituales en pantallas HDR y generan problemas de definición de letras, fuentes y curvas. Ofrecen también menos definición de color.

La magia de los 10-Bit por canal, que también tendremos que tener en cuenta. La gran mayoría de televisiones, también muchos monitores, disponen de una profundidad por canal de 8-Bit. Esto significa que cada uno de los canales que conforma el color (RGB) dispone de 256 tonalidades de ese color. Eso por pura matemática, se convierte en 16.8 millones de combinaciones de color posibles. Pese a lo que hayas oído durante años, tus ojos pueden ver más, muchos más. Los 10-Bit, que parece poca diferencia, escala hasta 1024 tonos por canal, lo que se traduce en 1024x1024x1024 combinaciones de color. 1000 millones de colores, 63 veces más que un televisor o monitor de 8-Bit.

Encontrar televisores de 10-Bit antes de la incorporación de la moda del HDR era casi imposible. Es prácticamente un requisito de esta tecnología, además de un brillo superior (por eso el uso más intensivo de estructuras RGBW en pantallas actuales). Aun así, tendremos que tenerlo en cuenta e investigar este dato antes de comprar el televisor.

Todo esto, sin duda, se traduce en precios más elevados, de televisor de cierta entidad, que difícilmente encontraremos en ofertas de 400-500 Euros. Habrá que gastar, como mínimo, un 20% más.

Monitores con la entidad de un televisor

Si todos los requisitos anteriores aun te mantienen en la idea de ir a por un televisor, quizás te haga cambiar de idea las últimas generaciones de monitores de gran formato que tienen algunos de los fabricantes más aclamados.

Es fácil encontrar actualmente monitores para PC, diseñados con un objetivo concreto, con dimensiones de 40, 43 o incluso 49 pulgadas. Algunos de ellos de marcas muy reconocidas y con precios, en algunos casos, inferiores a los 600 Euros. Todos ellos con resolución 4k, 60Hz, y un buen abanico de conectores para adaptarse a cualquier PC y algunos de ellos capaces de mostrar hasta cuatro imágenes de resolución 1080p60 como si de una pantalla múltiple se tratara.

Entre los modelos que os puedo recomendar, de precio ajustado, se encuentran el Philips BDM435UC, que podemos encontrar por algo más de 585 Euros o el Acer ET430K de 42”. Ambos tienen paneles IPS y aun no siendo grandes monitores, cumplen con la mayoría y más importantes especificaciones claves que deberíamos buscar en un televisor para funcionar como un buen monitor, aunque carecen de los 10-Bit por canal.

Si tenemos algo más de presupuesto podemos optar por el Dell P4317Q que la marca define como “multi client” porque es capaz de mostrar hasta cuatro fuentes de forma simultánea (el Philips también lo hace) con una profundidad de color de 1000 millones de colores y un precio que ronda los 1000 Euros.

Samsung también prepara nuevas generaciones de monitores gaming QLED con tamaños de hasta 49” para aquellos que soñáis con jugar en una pantalla de gran formato y queréis disfrutar de las ventajas de un monitor. Múltiples opciones, a precios interesantes y en muchos casos muy competitivos con respecto a televisores de tamaños similares y características similares.

Conclusión

Disponer de una pantalla de 49” para usarla como monitor es un placer visual que hay que experimentar y quizás el único tamaño que por ahora queda algo lejos del mundo del monitor. Las 43”, que también es un tamaño enorme, tiene actualmente buenas ofertas en formatos de monitor convencional y creo que es el punto de partida más adecuado para el que quiera conectar al PC a un monitor de gran formato.

En cuanto a las claves que os hemos dado hoy, no es fácil seguirle la pista a la hora de comprar un televisor porque son datos que normalmente el fabricante, por el tipo de producto que es, raramente especifica. Lo mejor es investigar experiencias previas de usuarios y no dejarnos llevar por la oferta de turno.