Microsoft sufre una de sus mayores caídas en bolsa: su estrategia centrada en la IA no convence a los mercados
por Edgar OteroMicrosoft ha vivido una de esas jornadas bursátiles que es mejor olvidar. La compañía perdió alrededor de 440.000 millones de dólares en capitalización tras una caída abrupta de sus acciones, impulsada por el creciente escepticismo de los inversores hacia su estrategia en inteligencia artificial.
El retroceso se produjo después de la presentación de los resultados del segundo trimestre del año fiscal 2026. Aunque las cifras mostraban avances en varias áreas, el mercado ha reaccionado con preocupación. Y no parece que el problema sea el patacazo de la división de videojuegos. Tal y como apuntan en Windows Central, los ojos de los inversores se están fijando en el ritmo de gasto en infraestructura para IA y la falta de señales claras de retorno a corto plazo.
El gasto en IA y la dependencia de OpenAI inquietan al mercado
El foco de los inversores está en Azure, la división más relevante de Microsoft. La plataforma creció un 39% interanual, y la compañía anticipó un 37% para el siguiente periodo. Sin embargo, estas cifras no compensaron la inquietud por el aumento del gasto de capital, que alcanzó casi 40.000 millones de dólares en el trimestre, un incremento cercano al 70% respecto al año anterior.

Buena parte de esta inversión se ha destinado a hardware especializado, como GPU de NVIDIA, cuyo valor se deprecia rápidamente en centros de datos. El temor es que Microsoft no logre recuperar esta inversión antes de que sea necesario renovar el equipamiento, lo que podría presionar los márgenes en los próximos ejercicios.
A esta preocupación se suma la fuerte dependencia de OpenAI. La empresa responsable de ChatGPT continúa necesitando grandes inyecciones de capital para sostener su actividad, lo que genera dudas sobre la sostenibilidad del modelo y el impacto que puede tener en sus socios estratégicos.
Mientras tanto, otras áreas como Windows o Xbox apenas influyen en la percepción del mercado. Incluso la caída del 9% en ingresos de Xbox, atribuida a un mal año para Call of Duty, ha tenido un efecto limitado en la valoración global de la compañía. El resultado es un retroceso acumulado del 14% en enero de 2026, que borra las ganancias obtenidas durante el auge inicial de la IA. Aunque Microsoft asegura que la demanda de servicios de IA supera su capacidad actual, los inversores parecen esperar señales más claras de rentabilidad.
En paralelo, la estrategia más contenida de Google en inversión de infraestructura está siendo mejor recibida por el mercado. Por si fuera poco, los creadores de Gemini tampoco dependen de NVIDIA para su hardware. Por ahora, la apuesta agresiva de Microsoft por la IA no está logrando convencer a los accionistas, que siguen pendientes de cuándo llegarán los retornos prometidos.
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