Nothing prepararía su primer smartwatch por 300 dólares para septiembre, justo cuando gestiona la polémica por sus despidos
por Edgar OteroNothing encara esta semana dos frentes completamente dispares. Apenas un día después de que la compañía desmintiera el cierre de operaciones en una docena de países, una nueva filtración asegura que la marca prepara su primer smartwatch, previsto para septiembre. El anuncio llega mientras persisten las dudas sobre la salud financiera real de la compañía y las cifras de ventas de su último dispositivo, el Nothing Phone (4b).
Una polémica que sigue sin resolverse
El origen de la disputa está en un informe del medio indio Digit, que aseguraba que Nothing recortaría un 40% de su plantilla global y abandonaría mercados como Oriente Medio, Japón o varias zonas de Europa. El cofundador Akis Evangelidis calificó esa información de "fake news" y explicó que la compañía solo está reorganizando equipos en hubs regionales, sin cerrar operaciones.
Ambas partes, sin embargo, siguen manejando cifras contradictorias sobre las ventas del Phone (4b). Por un lado, Digit hablaba de 20.000 unidades globales, mientras Evangelidis elevó la cifra a más de 29.000 solo en el primer día de comercialización. Con ese trasfondo todavía abierto, cualquier anuncio de producto que haga Nothing se lee ahora bajo una lupa distinta a la habitual.
Un smartwatch con el sello de diseño de la marca
Justo tras todo ese lío, el filtrador Yogesh Brar compartió en X que Nothing se prepara para lanzar su primer smartwatch, un movimiento inédito para la marca. Según su información, el dispositivo mantendría el lenguaje de diseño característico de los teléfonos de la marca y llegaría al mercado en septiembre, con un precio aproximado de 300 dólares. Como ves, no estaríamos ante un dispositivo especialmente económico.
Como recuerda Phone Arena, Brar es uno de los filtradores más fiables dentro del sector móvil, lo que da cierto peso a la información pese a no tratarse todavía de un anuncio oficial. El dato menos favorable es que, según su misma fuente, el reloj se comercializaría solo en mercados limitados, sin un despliegue global inmediato.
El precio situaría al dispositivo por debajo de sus rivales más directos. Por ejemplo, el Pixel Watch 4 parte de 349,99 dólares y el recién presentado Galaxy Watch9 de Samsung cuesta 379,99 dólares. Es un hueco de mercado real, siempre que Nothing consiga mantener el precio final por debajo de esa barrera de los 350 dólares.
La incógnita principal está en el software. Nothing no ha confirmado si el reloj funcionará con Wear OS o con una interfaz propia, similar a la que ya utiliza el CMF Watch 3 Pro de su submarca. Optar por un sistema cerrado podría alejar a usuarios de Android que valoran un ecosistema de aplicaciones amplio y actualizaciones de software sostenidas en el tiempo.
Ese último punto conecta directamente con la controversia de los días previos. Un smartwatch necesita más que un buen diseño para triunfar: exige confianza en que la marca seguirá dando soporte al producto durante años. Mientras persistan las dudas sobre la estabilidad de sus operaciones globales, esa será, probablemente, la pregunta que más pese entre los compradores potenciales, más allá de lo llamativo que resulte el diseño del dispositivo.
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