Mejora las temperaturas de tu portátil cambiando la pasta térmica

por Antonio Delgado 27/12/2017 2 Trucos

Aunque mucha gente pueda pensar que los portátiles son un tipo de PC que no requiere mantenimiento en sus componentes, son precisamente unos dispositivos muy propensos a acumular suciedad en puntos críticos que puede afectar al rendimiento de sus sistema de refrigeración y, por tanto, a su rendimiento directo. Es cierto que es habitual ver sistemas de aire a presión para limpiar la suciedad que se acumula en los disipadores y ventiladores de portátiles o incluso usuarios que se preocupan de mantener limpia esa zona desmontándola regularmente. No obstante, un punto  olvidado y a la vez crítico y clave de los sistemas de refrigeración de los portátiles es la pasta térmica que optimiza el contacto del disipador con la CPU o GPU.

Mucha gente desconoce que muchas pastas térmicas de baja calidad que se incluyen en muchos equipos se resecan con el tiempo y pierden eficiencia hasta el punto que cambiándola por una pasta de calidad de manera más o menos regular podemos conseguir mejoras impresionantes en las temperaturas de nuestros componentes. En este truco os vamos a enseñar cómo acceder y cambiar la pasta térmica de un portátil.

Para ilustras la guía hemos utilizado un Dell XPS 15 9530, pero los pasos generales son comunes a la gran mayoría de portátiles. Eso si, antes de comenzar, queremos aclarar que realizar este proceso conlleva abrir al completo el portátil y posiblemente anule la garantía del mismo si es que aún la tiene, por lo que no os recomendamos cambiar la pasta térmica si vuestro equipo está en garantía, ni nos hacemos responsables de los daños que podáis causar a vuestro portátil.

Dicho esto, el primer paso es apagar el portátil y desmontar la tapa del equipo para acceder al interior, en este caso es muy sencillo ya que solo tenemos que retirar los tornillos de la parte trasera, incluyendo los dos ocultos tras la placa identificativa del portátil. En otros portátiles el proceso suele ser familiar, en algunos puede ser más complicado retirar la tapa, pero en general no supone mucha complicación.

Ahora deberemos localizar el disipador del procesador y de la gráfica. Depende del portátil pueden ser sistemas independientes que deberemos retirar por separado, en el caso del XPS 15 todo l sistema de disipación de GPU y CPU forma un mismo bloque.

Además, en este caso el disipador va separado de los ventiladores por lo que no es necesario retirar los mismos, en otros portátiles deberéis desenganchar también los ventiladores con cuidado.

Una vez desatornillado el sistema de disipación deberemos retirarlo. Dependiendo del tipo de pasta térmica y de su estado puede que ésta quede adherida, por lo que es recomendable, antes de desmontar el equipo, tenerlo encendido durante un rato para que coja algo de temperatura y sea más sencillo despegarlo.

Deberemos limpiar la pasta térmica antigua antes de aplicar la nueva

Cuando tengamos el disipador fuera podremos ver el estado de la pasta térmica que en nuestro caso estaba completamente reseca tanto en la GPU como en la CPU y también en el disipador.

Deberemos limpiar la pasta antigua de los chips, para ello un pequeño truco es utilizar unos bastoncillos de algodón para los oídos y limpiar cuidadosamente tanto el procesador (el chip más alargado de la foto) como la tarjeta gráfica (el chip cuadrado). En caso de que esté demasiado reseco se puede mojar ligeramente los bastoncillos con alcohol. Las memorias VRAM de la gráfica en este caso utilizan pads térmicos, por lo que no es necesario limpiar ni echar pasta térmica.

No hay que olvidarse de limpiar también el disipador.

Ahora tendremos que aplicar la pasta térmica. Básicamente hay dos métodos de aplicación, o bien echamos una pequeña cantidad y la extendemos con un trocito de cartón tipo tarjeta de crédito o bien dejamos una pequeña cantidad central en la GPU y una línea central en la CPU y dejamos que al colocar el disipador encima se extienda automáticamente.

Cambiar la pasta térmica nos ha reducido más de 10 grados la temperatura del procesador

Personalmente no he notado diferencia entre los dos métodos y suelo utilizar este último. En cuanto a la pasta térmica utilizada, suelo confiar bastante en la Arctic Cooling MX-4 por su buen rendimiento y porque no conduce la electricidad, algo que se agradece cuando hay que aplicarla en lugares tan pequeños, ya que verter un poco en un contacto no supondrá ningún cortocircuito ni problema.

Una vez aplicada la pasta térmica deberemos volver a colocar el disipador, montar el equipo y cerrar todo. En nuestro caso realizando este proceso hemos bajado las temperaturas del procesador en unos 11 grados a plena carga, pasando de 97 grados durante el renderizado de vídeos con Sony Vegas a tan solo 86 grados. La tarjeta gráfica, por otro lado, ha descendido sus temperaturas en unos 8 grados.

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