Apple intenta frenar la fuga de ingenieros a OpenAI con bonus de hasta 400.000 dólares
por Edgar OteroApple ha empezado a ofrecer bonus extraordinarios de retención a ingenieros clave del equipo de producto del iPhone para evitar su salida hacia OpenAI, según ha revelado Mark Gurman en Bloomberg. La compañía estaría aprobando pagos fuera de ciclo de entre 200.000 y 400.000 dólares, con consolidación a cuatro años, en un intento de contener una fuga de talento que ya afecta a varias áreas muy relevantes de hardware y diseño.
La maniobra deja claro que Apple se toma muy en serio la ofensiva de OpenAI en hardware. La startup, con la división liderada por Evans Hankey y Tang Tan y con Jony Ive como figura central en el diseño de futuros dispositivos, habría fichado desde el año pasado a varias decenas de ingenieros procedentes de Apple. El trasvase no se limitaría al iPhone, sino que alcanzaría también a perfiles vinculados con Vision Pro, audio y otras áreas estratégicas del grupo.
Lo relevante no es solo la cifra de los bonus, sino el mensaje que transmite. Apple siempre ha tenido recursos para competir económicamente, pero históricamente ha preferido no entrar en subastas salariales agresivas. Que ahora recurra a incentivos excepcionales sugiere que el problema ya no se percibe como una rotación normal de talento, sino como una amenaza real para una de sus fortalezas históricas: atraer y conservar a los ingenieros que construyen sus productos más importantes.
OpenAI no solo ficha talento, también disputa a Apple el relato del futuro del hardware
El trasfondo de esta batalla es que el mercado del hardware con IA sigue abierto. Hasta ahora, la inteligencia artificial se ha implementado sobre dispositivos ya conocidos, como móviles, portátiles o PC, mientras que los llamados aparatos nativos de IA han dejado resultados bastante discretos. Eso no impide que muchas compañías sigan viendo ahí una oportunidad enorme. OpenAI quiere estar bien posicionada para explorarla con talento procedente del ecosistema Apple.
Para Apple, el problema es doble. No solo pierde ingenieros, sino que también se enfrenta a una narrativa según la cual lo más estimulante en producto estaría ocurriendo fuera de Cupertino. Esa percepción llega, además, en un momento en el que la empresa sigue reajustando su estrategia en inteligencia artificial. Hace solo unos días se supo que Apple estudia abrir Siri a chatbots de terceros en iOS 27, un movimiento poco habitual que apunta a una postura más pragmática para ganar relevancia en la IA móvil.
Esa misma lógica ya había quedado clara cuando trascendió que Gemini sería la base de Apple Intelligence en iPhone, iPad y otros dispositivos. En lugar de imponer una tecnología propia, Apple ha optado por apoyarse en tecnología ajena mientras redefine su propuesta. En ese contexto, perder personal de hardware hacia OpenAI resulta todavía más delicado, porque el reto no es solo de software. Más bien, consiste en decidir cómo se materializa la IA en futuros dispositivos.
Retener ingenieros también es proteger el valor estratégico del iPhone
Obviamente, Apple sigue teniendo capacidad para reaccionar. Su historial demuestra que puede llegar más tarde a una categoría y aun así construir una propuesta muy competitiva gracias a su integración entre hardware, software y servicios. Pero la situación actual obliga a proteger el núcleo de esa ventaja. No es casualidad que los bonus se concentren en el equipo de diseño de producto del iPhone, la división que sigue sosteniendo buena parte del negocio y de la identidad de la empresa.
Además, Apple no parte de cero en IA. Cuando presentó Apple Intelligence como capa transversal para iPhone, iPad y Mac, dejó claro que su apuesta pasaba por integrar estas funciones en todo su ecosistema, no por lanzar un dispositivo peculiar que no logre encajar con el resto. El problema es que esa visión necesita ingenieros capaces de convertir esa promesa en producto, justo el tipo de perfil que ahora OpenAI está intentando atraer.
En ese sentido, los bonus de retención no son solo una medida salarial. Son una forma de ganar tiempo en una transición delicada, en la que Apple necesita demostrar que sigue siendo un destino atractivo para el mejor talento de hardware mientras se redefine ante la nueva etapa de la inteligencia artificial. El dinero puede frenar algunas salidas, pero no resolverá por sí solo la cuestión de fondo, a saber, convencer a sus ingenieros de que el futuro más interesante todavía puede construirse dentro de Apple.
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