Samsung prepara un SSD PCIe 5.0 con QLC y controlador RISC-V propio para ganar velocidad y eficiencia
por Edgar OteroSamsung ha adelantado el desarrollo del BM9K1, un nuevo SSD PCIe 5.0 con memoria QLC que introduce un cambio importante en su estrategia de controladores: el salto a un diseño propio basado en la arquitectura RISC-V. La novedad se ha dejado ver en el China Flash Market Summit 2026 y, aunque por ahora la información técnica sigue siendo parcial, el movimiento resulta relevante porque apunta a una transición interna con impacto tanto en rendimiento como en consumo.
La cifra más llamativa que ha trascendido es su velocidad de lectura secuencial, que llegaría a 11,4 GB/s. Es un dato notable para un SSD con NAND QLC, una tecnología que normalmente se asocia más con capacidad y coste que con las gamas más agresivas en prestaciones. Samsung no ha detallado todavía la velocidad de escritura ni la resistencia de la unidad, dos parámetros clave para valorar hasta qué punto este modelo podrá competir en segmentos más exigentes.
Más allá de la interfaz PCIe 5.0, el gran cambio está en el controlador. Samsung habría dejado de apoyarse en núcleos Arm para este diseño concreto y pasaría a usar propiedad intelectual propia basada en RISC-V. Eso no significa que toda su gama vaya a cambiar de golpe, pero sí sugiere que la compañía quiere reducir dependencia tecnológica en una pieza crítica y construir una base más flexible para futuros SSD.
RISC-V entra en escena para mejorar consumo y adaptar mejor el controlador
Según lo mostrado por Samsung, el BM9K1 sustituye al anterior BM9C1 PCIe 4.0, también con QLC, pero añade no solo una interfaz más rápida, sino una arquitectura renovada. La compañía asegura una mejora del 23% en eficiencia energética, algo especialmente interesante en portátiles y equipos compactos, donde el SSD no solo importa por velocidad, sino por calor y autonomía.
La ventaja de RISC-V, al menos en la lectura que plantea Samsung, está en la posibilidad de personalizar más el controlador y su firmware para ajustarlos al comportamiento de entrada y salida de la NAND QLC. En otras palabras, la empresa no solo busca un SSD más rápido, sino un diseño más optimizado para su propio equilibrio entre coste, rendimiento y consumo.
El principal límite sigue siendo precisamente el uso de QLC. Esta memoria permite ofrecer más capacidad a menor coste, pero suele generar más dudas en escritura sostenida y durabilidad que la TLC. Samsung ya tiene SSD de alto nivel con TLC, como sus modelos más orientados a entusiastas, y por ahora no parece que ese segmento vaya a abandonar los controladores Arm más consolidados. El BM9K1 encajaría, por tanto, en una línea distinta: unidades rápidas, eficientes y previsiblemente más accesibles.
Samsung apunta a un lanzamiento en 2027 con capacidades de 512 GB, 1 TB y 2 TB. Faltan precios, disponibilidad concreta y especificaciones clave, pero el anuncio deja una señal clara. La compañía no solo quiere seguir en PCIe 5.0, sino también ganar más control sobre la tecnología interna de sus SSD. Y si este primer paso con RISC-V funciona, es probable que no se quede en un único modelo.
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