Trump no quiere ralentizar ni regular el desarrollo de la IA. Por eso, va a nombrar a un "zar" que diriga su AI Force
por Edgar OteroEl ensayo de Dario Amodei publicado hace algo más de una semana todavía trae cola. En él, el máximo responsable de Anthropic pedía a los gobiernos regulaciones para una tecnología que, en apenas unos meses, podría controlar por su cuenta todo Internet. Probablemente, a quien menos gustó esta publicación fue al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, que rápidamente dijo que "quien gane en IA, gana todo". La Casa Blanca lo tiene claro: la IA debe desarrollarse a tanta velocidad como sea posible, sin retrasos.
Por eso, no sorprende el nuevo capítulo que firma esta historia. El propio Trump ha anunciado su intención de nombrar a un nuevo asesor principal y establecer una división denominada AI Force para potenciar el sector tecnológico nacional. A través de un comunicado en su red Truth Social, el presidente dejó claro que se opone a cualquier regulación que ralentice el desarrollo de esta tecnología.
Trump también entró en materia económica para avalar esta posición. Según la propia administración estadounidense, la IA será un motor capaz de aportar hasta el 25% del PIB. Además, este asesor ha sido denominado un "zar" de la IA, en referencia a la creación de la Fuerza Espacial durante su primer mandato.
A pesar de la grandilocuencia, la Casa Blanca no deja claro si esta nueva entidad operará bajo una estructura civil o será una agencia vinculada al ejército. Tampoco ha apuntado quién podría ser ese nuevo "zar" de la IA.
Choque frontal con los principales laboratorios de IA, con Pekín de fondo
La postura de la Casa Blanca choca por completo con los laboratorios de IA que están liderando el desarrollo de esta tecnología en Estados Unidos. Un detalle importante de toda esta historia es que Dario Amodei no está solo en sus peticiones, sino que lo respaldan Sam Altman de OpenAI o la propia Microsoft. Incluso Elon Musk, creador de Grok, ha dejado claro que Amodei tiene razón.
Teniendo esto en cuenta, es lógico que Trump vea como una amenaza el llamamiento de Amodei de poner control y regulación sobre la IA. Sobre todo, si los laboratorios más punteros coinciden en la necesidad de hacerlo. Su nueva AI Force sería un instrumento para tomar el control y no depender de los "caprichos" de estas empresas privadas.
El debate regulatorio se ha intensificado tras las advertencias de los investigadores, que cifran en un porcentaje bastante alto la posibilidad de incidentes graves antes de que finalice la década. Algunos países, incluso, hablan de que es necesario diseñar un sistema de control que permita desconectar la IA en momentos críticos, algo así como un botón de apagado de emergencia.
Mientras todo esto sucede, Pekín se lo mira todo desde lejos. Como recuerdan las fuentes consultadas, la decisión de acelerar el despliegue computacional coincide con los preparativos para la reunión bilateral que Trump mantendrá con el presidente chino, Xi Jinping. Para allanar el terreno diplomático, el secretario del Tesoro Scott Bessent abordará la seguridad en inteligencia artificial con el viceprimer ministro He Lifeng en un encuentro previo organizado en Nueva York.
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