Usa cables más cortos para mejorar el suministro de tus periféricos.

por Javier Rodríguez 22/05/2015 2

Es muy frustrante comprarse un disco duro USB portátil de gran capacidad y encontrarse que no nos funciona bien en ciertas máquinas porque estas no entregan potencia suficiente a través de sus puertos USB. Esto ocurría con USB 2.0 pero se agravó con la incorporación del interfaz USB 3.0. Un truco que a mí me ha servido muchas veces es tener siempre a mano cables cortos.

Todos sabemos que la intensidad eléctrica (amperaje) disminuye con la calidad del cableado y la distancia, así que tener a mano un cable más corto y de calidad puede servirnos para que nuestro disco duro USB tenga una compatibilidad casi total incluso en máquinas antiguas. Algunos discos traen cables bifurcados, para añadir la potencia de dos conectores, pero normalmente son un engorro y encima nos comen dos puertos que en muchos casos no están tan siquiera cerca el uno del otro.

Como veis la diferencia entre un cable normal, de caja o disco externo, con uno mas corto es evidente y normalmente, por supuesto no siempre, se traduce en un mejor funcionamiento en máquinas que nos dan problemas de alimentación. 

El cable que viene de serie normalmente con las unidades de disco USB tiene en torno a los 50-60cm de largo. Reducir su tamaño a la mitad nos permite mantener mucha más intensidad de corriente para alimentar el disco. Mi consejo, conseguir algún cable de unos 30cm, que son económicos y que, a su vez, mejoran la portabilidad de nuestro disco. Parece una tontería, pero no siempre “más grande, es mejor".