Cada puerto HDMI puede costar alrededor de 1 dólar en una GPU y gran parte no es hardware, sino licencias y certificación
por Manuel Naranjo 1Cuando pensamos en lo que encarece una tarjeta gráfica, casi siempre miramos al silicio, a la memoria o al disipador. Pero hay una parte del diseño que parece secundaria y, sin embargo, suma más de lo que mucha gente cree: los puertos de vídeo. En concreto, HDMI.
Estos días se ha vuelto a hablar del tema a raíz de una cifra que suena pequeña, pero que, a escala industrial, pesa: que cada puerto HDMI puede rondar 1 dólar de coste y que gran parte de ese coste no sería el metal del conector, sino lo que hay alrededor, especialmente licencias, certificaciones y requisitos asociados.
La idea no es nueva, pero sí es un buen recordatorio de por qué algunas marcas aprietan tanto el número de salidas y por qué, en gamas de entrada, a veces ves combinaciones que parecen raras.
El “precio” real de un puerto HDMI no es solo el conector
Un conector HDMI físico, como pieza, no es un componente caro en sí mismo. En volumen, el coste del metal, el plástico y la fabricación suele ser relativamente contenido. El problema es que el puerto no vive solo.
Para que una salida HDMI funcione de verdad en una GPU, necesitas más cosas alrededor:
- Protección ESD para evitar que una descarga electrostática reviente la línea.
- Control de señal e integridad, porque a altas tasas de datos cualquier detalle del PCB importa.
- Componentes asociados al filtrado y, en algunos diseños, retimers o elementos para mantener la señal estable.
- Pruebas de compatibilidad, porque HDMI no puede permitirse “más o menos funciona”. Si falla con una tele concreta, el soporte se convierte en un infierno.
Y a eso se suma el elemento que más ampollas levanta: el ecosistema de licencias y adopción del estándar.
HDMI: adopción, licencias y la letra pequeña que se paga
El propio entorno de HDMI es claro en un punto: para licenciar especificaciones recientes necesitas ser “Adopter” y firmar los acuerdos correspondientes. Eso significa que, a nivel empresarial, no es solo “pongo el puerto y listo”, sino que hay un marco formal alrededor.
Además, distintos resúmenes del esquema de costes explican que existen cuotas anuales y también tasas por unidad. Un ejemplo bastante citado en el sector es el desglose que recoge Symmetry Electronics: para fabricantes de gran volumen se menciona un acuerdo con 10.000 dólares al año, y para bajo volumen 5.000 dólares al año más una tarifa plana de 1 dólar por unidad dentro de ese programa de bajo volumen.
Ojo con el matiz: esa tarifa plana de 1 dólar se describe como por unidad de producto en el acuerdo de bajo volumen, no literalmente “por puerto”. Aun así, ayuda a entender de dónde sale la cifra redonda que circula cuando alguien la simplifica al hablar de costes.

Por qué esa cifra se convierte en conversación dentro de las GPU
En tarjetas gráficas, cada dólar importa más de lo que parece, sobre todo en gamas medias y de entrada. Si un modelo compite con márgenes ajustados, sumar varios dólares solo en el bloque de salidas puede obligarte a recortar en otro sitio o a ajustar el PVP.
Además, el coste no se distribuye igual entre fabricantes:
- Una marca enorme amortiza mejor cuotas y procesos, porque reparte costes fijos entre más unidades.
- Una marca pequeña, o una que lanza pocas unidades de un modelo concreto, nota muchísimo más cualquier coste fijo o semi fijo.
Por eso la conversación sobre “cuánto cuesta un puerto” aparece con frecuencia en empresas que ensamblan tarjetas. No es postureo, es contabilidad pura.
HDMI frente a DisplayPort: la comparación incómoda
Aquí es donde entra la comparativa que siempre sale: DisplayPort suele presentarse como más “amable” en licencias. Incluso resúmenes divulgativos recientes lo describen como un estándar sin royalties por dispositivo, frente a HDMI con estructura de licencias y cuotas.
Esto no significa que DisplayPort sea gratis en el sentido práctico. Implementar DP también tiene exigencias técnicas, validación y componentes. Pero sí cambia el tipo de coste: menos “pago por usar el nombre o el marco”, más “pago por ingeniería y fabricación”.
En la vida real, por eso ves tantas gráficas con un mix típico: varios DisplayPort y uno o dos HDMI. No solo es por compatibilidad con monitores y teles, también es una forma de equilibrar costes y evitar problemas de soporte.
También hay un punto que se pasa por alto cuando hablamos de licencias: el coste del fallo. Un puerto HDMI que da problemas es una fábrica de RMA. Y en hardware, una devolución es carísima: logística, diagnóstico, sustitución, reacondicionado, atención al cliente y el daño de reputación si la bola crece en redes.
Qué significa esto para el usuario: por qué tu GPU no trae “todo lo que quieres”
Si te has preguntado alguna vez por qué una gráfica no lleva tres HDMI “como una consola”, o por qué en ciertos modelos solo hay un HDMI y el resto son DisplayPort, esta es una parte importante de la respuesta.
La otra parte es el uso real: en PC, la mayoría de los monitores gaming se conectan por DisplayPort. HDMI se queda como puerto comodín para tele, capturadoras o un segundo monitor concreto. Así que, para el fabricante, tiene sentido colocar HDMI, pero sin convertirlo en la mayoría.
La cifra de “1 dólar por HDMI” funciona como titular porque es fácil de entender. Pero lo interesante es lo que revela: que el coste no es el agujero rectangular de metal, sino el conjunto de licencias, validación, componentes de protección, diseño de PCB y el riesgo de soporte.
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