Alerta en el mercado del hardware: la escasez de chips de Intel y AMD dispara los precios y demora las entregas seis meses
por Edgar OteroLa omnipresencia de la inteligencia artificial está golpeando con fuerza al mercado de los procesadores. Un informe reciente señala que tanto Intel como AMD están enfrentando severas dificultades para satisfacer la creciente demanda de hardware empresarial, una situación que ya está provocando aumentos significativos en los precios. En mercados clave como China, los tiempos de espera para recibir procesadores de servidor se han extendido hasta superar los seis meses, señalando un cuello de botella que amenaza con estrangular la cadena de suministro global.
Esta saturación no es un evento aislado que afecte a un solo fabricante. Mientras Intel afronta plazos de entrega dilatados en sus productos para servidores, AMD sufre restricciones similares debido a su dependencia de TSMC. La fundición taiwanesa, encargada de manufacturar las líneas EPYC, se encuentra actualmente desbordada, intentando saciar la cadena de suministro de IA. Incluso el CEO de Intel, Lip-Bu Tan, reconoció durante la última presentación de resultados que la compañía no logró cumplir con las exigencias de los hiperescaladores debido a estas limitaciones de fabricación.
El usuario doméstico pagará los platos rotos de la fiebre por la IA
La consecuencia inmediata de esta urgencia empresarial es un cambio en las prioridades de los fabricantes. Con las grandes compañías tecnológicas renovando sus flotas de servidores para adaptarse a las nuevas arquitecturas x86 y capacidades de IA, los gigantes del chip se ven obligados a priorizar el segmento empresarial sobre el mercado de clientes. Esta estrategia busca mitigar la falta de componentes en los centros de datos, pero deja al sector de consumo en una posición delicada.
Los analistas advierten que esta tendencia repercutirá negativamente en la disponibilidad de componentes para ordenadores personales. Al igual que sucedió anteriormente con las tarjetas gráficas, se prevé que la escasez de procesadores se contagie al mercado minorista, provocando una subida generalizada de precios (aunque parece que la cosa se está estabilizando). Este fenómeno inflacionario no se limitaría solo a las CPU, sino que arrastraría también a otros componentes clave como las memorias RAM y las GPU, complicando el panorama para los usuarios gaming y los que planeen actualizar sus equipos a corto plazo.
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