El exjefe de Windows dice que el MacBook Neo es lo que Surface RT debería haber sido en 2012
por Edgar OteroSteven Sinofsky fue el responsable de Windows en Microsoft entre 2009 y 2012, el hombre detrás de Windows 8 y de la primera Surface RT, el portátil con chip ARM que el mercado rechazó de forma contundente. Catorce años después, Sinofsky tiene un MacBook Neo en las manos y ha compartido sus impresiones en un texto que mezcla el entusiasmo con una melancolía difícil de disimular.
"Estoy completamente impresionado. Es un ordenador que cambia el paradigma", escribe sobre el MacBook Neo. "Todos los 'compromisos' son totalmente aceptables y pasan desapercibidos." Sinofsky va más allá en su elogio y añade que el dispositivo no necesita mejorar, solo mantenerse excelente, y que dentro de cinco años seguirá costando 699 dólares y será más potente que la mayoría de los equipos actuales.

Pero el texto no es solo una reseña entusiasta. Es también una revisión personal de lo que ocurrió con Surface RT, que Sinofsky describe como "el MacBook Neo de 2012": un ordenador de 699 euros en una carcasa premium, con un chip móvil, capaz de ejecutar Office y navegar por Internet sin problemas. "El hardware y el software no eran prematuros. El mundo en el que vivíamos era perfectamente capaz de usar el dispositivo", escribe.
"Era pronto, pero no estábamos equivocados"
El fracaso de Surface RT, según Sinofsky, no fue tecnológico, sino relacionado con el ecosistema. Microsoft no consiguió mover a los desarrolladores hacia el nuevo modelo de aplicaciones con la suficiente rapidez, y el mercado se rebeló al no encontrar las apps que esperaba. "Donde nos equivocamos fue en trasladar el ecosistema a un nuevo modelo de aplicaciones lo suficientemente rápido", admite.
Lo que Sinofsky deja entrever es que, bajo su dirección, Windows on ARM habría evolucionado hasta convertirse en el futuro de la plataforma, no en una alternativa que convive indefinidamente con x86 como ocurre hoy. Esa visión nunca se materializó porque abandonó Microsoft poco después del lanzamiento de Windows 8.
"Escribo esto con estas emociones y no puedo evitar tener la certeza de que, si hubiéramos seguido adelante y logrado que los desarrolladores construyeran nuevas apps, habríamos llegado al mismo punto en el que está el Neo en pocos años", concluye. Su texto termina con una frase que resume toda la reflexión: "Era pronto, pero no estábamos equivocados." Una reivindicación tardía que el MacBook Neo, irónicamente, le ha dado la razón.
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