Intel Core i7 Extreme. Más overclocking para usuarios exigentes

por Javier Rodríguez 19/06/2009 ...

Introducción.

Este tipo de procesadores siempre levantan muchas expectativas ya que se trata del mayor exponente en cada momento de lo que puede ofrecernos un fabricante en concreto. En este caso Intel apuesta por mejorar el proceso de fabricación de sus Core i7 para potenciar por un lado las frecuencias base del procesador y por el otro darnos un sistema añadido para mejorar el rendimiento de nuestro procesador mediante un overclocking seguro, sencillo, rápido y muy eficiente. El nuevo Core i7 Extreme 975 es el mejor exponente del nuevo step D0 de estos procesadores y es la mejor forma de conocer su potencial.

Core i7 Extreme 975. Características.

De este procesador podemos esperar las mismas prestaciones generales que encontramos en cualquier Core i7 salvo que tiene dos añadidos: la frecuencia de fábrica, que es la más elevada de Intel en esta gama, y por otro lado que no tiene un multiplicador máximo definido de fábrica, podemos usar el que queramos.

Por estas dos características deberemos pagar casi cuatro veces más que por un Core i7 920, que cuesta unos 230-250 Euros, siendo este el de gama más baja del core i7 y disponiendo también ya de la nueva revisión del núcleo que los hace un poco más receptivos al overclocking.

Como todos los core i7 de la serie 9 este procesador es un cuatro núcleos nativo que dispone de Hyperthreading. Esto le permite procesar hasta ocho “threads” o hilos de proceso de forma simultánea. También es el primer procesador de Intel que dispone de una controladora de memoria integrada en el “die” con el añadido de que además es la primera controladora de triple canal DDR3 que se incorpora a un procesador doméstico.

Todos los Core i7 actuales están fabricados mediante un proceso de 45nm y todos tienen un TDP aproximado de 130W. Disponen de 512KB de cache de segundo nivel para cada núcleo y comparten 8MB de cache de tercer nivel entre los cuatro núcleos. Todos ellos tienen unos 731 millones de transistores.

La forma en que el Core i7 trabaja con sus buses es diferente a la de un Core 2 pero la base de su frecuencia de trabajo es la misma. Dispone de un bus interno, de 133MHz, y un multiplicador que es el que define la frecuencia final. En el caso del Core i7 975 esta frecuencia la define su bus de 133MHz y un multiplicador de 25x.

Otro de los elementos que define a estos procesadores es que dispone de una función conocida como Turboboost que permite al procesador utilizar multiplicadores superiores para el núcleo principal cuando el resto no están trabajando. Esto facilita más potencia para esa gran cantidad de aplicaciones que no son capaces de aprovechar la capacidad de proceso paralelo de este procesador. Así un core i7 975 puede usar frecuencias de 3500-3600MHz de forma automática sin intervención del usuario. Pero lo mejor es que podemos eliminar este límite, solo en este procesador y en su hermano el 965, para usar el multiplicador que creamos oportuno. Podemos por ejemplo forzar al procesador a usar un multiplicador de 30x para alcanzar los 4GHz sin tener que forzar ningún tipo de bus del sistema. Luego estableceremos la memoria a la frecuencia que soporten y tendremos un procesador de cuatro núcleos con 8 threads a 4GHz con 0 problemas.