NVIDIA tiene listas las RTX 50 SUPER, pero un problema con la GDDR7 retrasa su salida
por Manuel NaranjoLlevamos meses viendo filtraciones, capturas de calculadoras de fuentes de alimentación y rumores cruzados sobre la esperada renovación de la serie RTX 50 de NVIDIA. La gama SUPER prometía ser el ajuste de mitad de generación que muchos usuarios estaban esperando antes de plantearse el salto a la próxima arquitectura. Pero, como suele pasar con estas cosas, la realidad se ha topado con un obstáculo que nadie había puesto sobre la mesa con tanta claridad hasta ahora.
Según la última información, las RTX 50 SUPER ya han salido de fábrica y están físicamente en manos de los partners de NVIDIA. El silicio existe, las placas están fabricadas y, en teoría, todo debería estar listo para anunciar el lanzamiento. Sin embargo, la propia NVIDIA ha decidido frenar el proceso desde su sede central, dejando a los fabricantes con el hardware en las manos pero sin luz verde para sacarlo al mercado. El motivo, lejos de ser una cuestión de estrategia comercial, tiene que ver con un problema muy concreto de suministro.
El cuello de botella está en la memoria GDDR7
El origen del retraso está en la memoria GDDR7 que iba a montar la gama SUPER. La idea original era utilizar módulos más densos, de 3 GB de capacidad por chip, frente a los módulos de 2 GB que usa la serie RTX 50 estándar. Ese cambio permitiría aumentar la cantidad total de memoria de vídeo sin necesidad de recurrir a configuraciones de bus más complejas ni a más chips soldados en la placa.
El problema es que esos módulos de 3 GB no se están fabricando en volumen suficiente para cubrir la demanda actual. Y no es que NVIDIA no tenga acceso a ellos: los está usando, pero en otro tipo de producto. Los mismos chips de GDDR7 de 3 GB forman parte del catálogo de GPU orientadas a inteligencia artificial de la compañía, incluyendo la RTX PRO 6000 "Blackwell" y la arquitectura conocida como Rubin CPX.
Esto deja a los jugadores en una posición un poco incómoda: las GPU de la gama gaming actual siguen dependiendo de los módulos de GDDR7 de 2 GB, que sí están disponibles con normalidad, mientras que la revisión SUPER queda a expensas de que la industria consiga estabilizar la producción de los chips más densos.

Las cifras que se manejaban por modelo
Antes de que el suministro se convirtiera en un problema, las especificaciones que circulaban para la gama SUPER apuntaban a mejoras notables en la cantidad de memoria de vídeo. La RTX 5070 SUPER iba a pasar a contar con 18 GB de memoria, una subida considerable respecto a la RTX 5070 estándar. Por su parte, tanto la RTX 5070 Ti SUPER como la RTX 5080 SUPER iban a igualarse en los 24 GB de GDDR7 cada una.
El resto de las especificaciones, según la misma fuente, se mantendrían sin cambios respecto a los modelos actuales.
Lo que deja esta situación es un ejemplo bastante claro de cómo la demanda del sector de la inteligencia artificial está condicionando directamente a la gama de consumo. NVIDIA no tiene ningún incentivo para desviar componentes escasos hacia tarjetas gráficas de videojuegos cuando esos mismos chips le sirven para abastecer un negocio con muchísimo más margen, como es el de los aceleradores para centros de datos.
Esto no es necesariamente una novedad (el mercado de GPU lleva tiempo viviendo tensionado por la demanda de cómputo para IA), pero sí es la primera vez que se pone nombre y apellidos a un retraso tan directo en un lanzamiento concreto de la serie RTX.
Los rumores de consumo apuntan a un salto de potencia
Al mismo tiempo que se conocía este retraso, ha vuelto a circular información relacionada con el consumo energético de estas tarjetas, extraída de la calculadora de fuentes de alimentación de Seasonic. Según esos datos, la RTX 5080 SUPER estaría configurada con un TGP (potencia gráfica total) de 415 W, lo que supone un incremento de 55 W respecto a los 360 W de la RTX 5080 actual.
La RTX 5070 Ti SUPER, por su parte, se situaría en los 350 W, 50 W por encima de los 300 W de la RTX 5070 Ti. Y la RTX 5070 SUPER llegaría a los 275 W, frente a los 250 W de la RTX 5070 original, es decir, 25 W más de consumo.
Estos incrementos de potencia estarían directamente relacionados con la mayor capacidad de memoria: alimentar módulos de GDDR7 de 3 GB requiere algo más de energía que los módulos estándar de 2 GB, y ese extra hay que sumarlo al presupuesto energético total de la tarjeta. Según la información disponible, no habría cambios en el número de núcleos CUDA respecto a los modelos actuales, por lo que cualquier mejora de rendimiento vendría más bien de pequeños ajustes de frecuencia que de un salto en la capacidad de cómputo bruta.
Con el hardware ya fabricado y repartido entre los partners, el lanzamiento de la gama RTX 50 SUPER dependerá ahora de que la industria consiga aumentar la producción de memoria GDDR7 de 3 GB lo suficiente como para cubrir tanto las necesidades del negocio de inteligencia artificial como las de la gama gaming. Hasta que eso ocurra, todo apunta a que los usuarios seguirán teniendo que conformarse con la generación RTX 50 estándar, mientras el mercado sigue pendiente de cualquier señal que confirme cuándo se desbloqueará finalmente el lanzamiento.
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