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InkPoster convierte la pared en una galería de tinta electrónica de 41 pulgadas, sin cables y con autonomía de hasta un año

InkPoster convierte la pared en una galería de tinta electrónica de 41 pulgadas, sin cables y con autonomía de hasta un año

por Manuel Naranjo CES 2026

Cuando cuelgas un póster en casa, la decisión suele ser definitiva: lo eliges, lo enmarcas y te acostumbras a verlo durante meses. Cambiarlo da pereza y, en el fondo, siempre sientes que estás tapando una pared que ya estaba bien. Por eso la idea de una galería digital en el salón lleva años rondando, pero casi siempre acaba en lo mismo: una tele con modo cuadro, un panel brillante que refleja media habitación o un marco digital pequeño que no da el pego.

InkPoster quiere atacar ese problema con una propuesta distinta a la típica pantalla. Su nuevo modelo de 41 pulgadas convierte la pared en un lienzo de tinta electrónica a gran tamaño, pensado para colgarse como si fuera un cuadro, funcionar sin cables y mantener la imagen visible incluso cuando no está alimentado. La clave no es que sea un monitor, sino que se comporte como papel: sin retroiluminación y sin ese brillo que delata a cualquier pantalla.

El objetivo es muy concreto: arte y fotografía en formato grande, con la comodidad de cambiar de obra desde una app. Nada de vídeo, y precisamente por eso tiene sentido: es una pantalla que intenta no parecer pantalla.

Sin cable visible y con hasta un año de batería: por qué esto encaja en una pared

El gancho principal es su planteamiento inalámbrico. En tinta electrónica, el consumo fuerte llega cuando actualizas la imagen; una vez está puesta, se queda ahí sin estar gastando como un panel convencional. InkPoster asegura que sus marcos pueden durar hasta 12 meses con una sola carga, justo el tipo de cifra que encaja con el uso real de un cuadro: lo cambias cuando te apetece, no cada cinco minutos.

Esto cambia la logística por completo. Con una tele siempre acabas pensando en el enchufe, en el cable que cuelga o en cómo esconderlo. Con un marco digital IPS u OLED te ocurre algo parecido, y además tienes el detalle de que, apagado, se queda negro. Aquí la promesa es otra: lo cuelgas, eliges una obra y la pared sigue viva aunque no haya corriente entrando todo el rato.

También ayuda el hecho de que no haya retroiluminación. En un salón real, una pantalla brillante se impone: por la noche ilumina, y de día refleja. En tinta electrónica, la luz ambiental suele jugar a favor, como con una lámina enmarcada.

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E Ink Spectra 6 y Sharp IGZO: el salto del color a escala póster

La gran barrera de la tinta electrónica siempre ha sido el color. En lectores, perfecto; en ilustración grande, la exigencia es otra. En estas InkPoster se habla de paneles basados en E Ink Spectra 6 y tecnología IGZO de Sharp, con un acabado de tipo papel y sin brillo.

Sobre el color, la cifra que se repite es más de 60.000 tonos. No es un OLED, ni pretende competir en contraste. La apuesta es que la imagen se sienta como impresión y que puedas mirarla sin que el reflejo te persiga por la habitación.

Dos versiones en tamaño A1: Duna y Tela, con precios de pieza de diseño

Aunque se hable de 41 pulgadas, la marca se mueve en el entorno de 40,5 pulgadas y formato A1. En su web aparecen dos modelos, InkPoster Duna 40,5 y InkPoster Tela 40,5, ambos con resolución 3.060 por 4.320 píxeles.

La lectura importante es el posicionamiento. Duna apunta a lo premium, y la web lista un precio de 6.000 dólares. Tela baja un escalón, con 4.200 dólares. Son cifras serias, pero dejan claro qué pretende ser el producto: un objeto decorativo de gran formato, no un gadget de rotación rápida.

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La app como galería: el detalle que decide si lo usarías de verdad

El hardware puede ser muy llamativo, pero esto se sostiene o se cae por el uso diario. InkPoster vende una app con acceso a miles de obras, además de la opción de subir tus propias fotos o ilustraciones y crear secuencias, como si tu pared tuviera una lista de reproducción.

Aquí es donde la idea empieza a cuadrar: no se trata de cambiar cada día, sino de poder hacerlo sin imprimir, sin enmarcar y sin guardar láminas en un armario. Para alguien que disfruta decorando por temporadas, o que quiere alternar fotografía familiar con carteles y arte, un formato así tiene bastante sentido.

Eso sí, también marca sus límites. Si eres de los que quieren movimiento constante, este no es tu producto. La tinta electrónica tiene un ritmo tranquilo: se ve como papel, se actualiza despacio y está pensada para permanecer.

Al final, la pregunta no es si se ve mejor que un OLED, sino si te encaja más que un póster fijo. Y ahí InkPoster tiene un argumento potente: un cuadro digital grande, sin cable, sin brillo y con una autonomía que se mide en meses, no en horas.

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Redactor del Artículo: Manuel Naranjo

Manuel Naranjo

Ingeniero informático y Técnico Superior en Topografía, que dejó las obras por su pasión: la tecnología. Desde hace ya varios años me dedico a lo que me gusta, con eso lo digo todo. Mi filosofía es el trabajo y la ilusión, no conozco otra forma de conseguir las cosas. El motor (sobre todo la F1) y el basket, mis vicios confesables.

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