El almacenamiento de los móviles lleva tiempo siendo el eslabón más olvidado cuando se habla de inteligencia artificial en el bolsillo. Se habla mucho de NPU, de modelos de lenguaje corriendo en local y de procesadores cada vez más potentes, pero de poco sirve toda esa potencia si los datos no llegan a tiempo desde la memoria. Kioxia quiere cerrar ese hueco con UFS 5.0, su nueva generación de memoria flash embebida pensada específicamente para dispositivos con funciones de IA integradas.
La compañía japonesa ha anunciado hoy sus soluciones de memoria UFS 5.0, que se mostrarán la semana que viene en FMS (Future of Memory and Storage), la feria de referencia del sector del almacenamiento. Lo relevante del anuncio es que ya no se trata de simples muestras de evaluación para fabricantes, como ocurrió meses atrás, sino de muestras comerciales disponibles en capacidades de 1 TB y 512 GB, con la producción en masa prevista para antes de que acabe 2026.
Un estándar construido para no quedarse corto con la IA en el móvil
La memoria UFS 5.0 de Kioxia se apoya en el estándar más reciente definido por JEDEC, que introduce la capa física MIPI M-PHY versión 6.0 y el protocolo UniPro versión 3.0. La novedad principal está en el nuevo modo HS-Gear6, capaz de alcanzar teóricamente hasta 46,6 GB/s por carril. Con los dos carriles habituales en estos chips, eso se traduce en un rendimiento efectivo de lectura y escritura de aproximadamente 10,8 GB/s, una cifra que deja en evidencia a la generación UFS 4.1 y que incluso se acerca a lo que ofrecen muchos SSDs NVMe de consumo.
Kioxia explica que el cuello de botella en la lectura de memoria ha limitado hasta ahora la sofisticación de la IA que se puede ejecutar directamente en el dispositivo, ya sean modelos de lenguaje, procesamiento multimodal o sistemas de imagen avanzados. La compañía plantea la UFS 5.0 como la pieza que permite que esos modelos accedan a los datos con la rapidez suficiente para no convertirse en el cuello de botella del sistema, algo que hasta ahora sí ocurría con estándares anteriores.

Un controlador propio y memoria BiCS FLASH de octava generación
Las soluciones UFS 5.0 combinan un controlador desarrollado internamente por Kioxia con memoria BiCS FLASH de generación 8, la última iteración de su tecnología 3D. Según los datos de la compañía, la combinación ofrece un rendimiento secuencial de lectura de hasta 10 GB/s y de escritura de hasta 9,0 GB/s, además de mejoras en eficiencia energética y en gestión térmica frente a la generación previa de productos de Kioxia.
El encapsulado también ha cambiado: Kioxia ha reducido el tamaño del paquete BGA a 7,5 x 13 mm, más compacto que el de la generación anterior, lo que facilita el diseño de placas en dispositivos cada vez más ajustados de espacio interno. Esa combinación de rendimiento y tamaño reducido convierte a la UFS 5.0 en una opción pensada tanto para los smartphones más avanzados con funciones de IA en el propio dispositivo como para tablets con capacidades de IA, sistemas de videojuegos portátiles, dispositivos de realidad aumentada y virtual, robótica y cámaras de seguridad inteligentes, además de aplicaciones de edge computing con cargas de trabajo intensivas en datos.
Kioxia ha confirmado que las muestras comerciales de UFS 5.0 ya están disponibles en las dos capacidades mencionadas, 1 TB y 512 GB, y que la compañía las presentará físicamente la semana que viene durante FMS. La producción en masa, según el calendario que ha compartido Kioxia, arrancará antes de que termine 2026, lo que sitúa la llegada de dispositivos comerciales con esta memoria previsiblemente para finales de este año o principios de 2027, en línea con los ciclos habituales entre el anuncio de una nueva generación de almacenamiento móvil y su llegada real a los smartphones de consumo.
No hay que perder de vista que este anuncio llega en un contexto de mercado especialmente tenso para la memoria flash, con subidas de precio generalizadas en NAND ante la escasez de suministro que ha marcado buena parte de 2026. Ese encarecimiento podría trasladarse también a estos nuevos chips UFS 5.0 cuando lleguen a producción, aunque Kioxia no ha adelantado cifras de precio, algo lógico tratándose todavía de un componente que se vende a fabricantes de dispositivos y no directamente al usuario final.
Kioxia continúa así ampliando su catálogo de soluciones UFS, que en los últimos meses ha incluido también variantes QLC orientadas a capacidades más altas por precio. Con la llegada de UFS 5.0, la compañía busca mantener su posición como uno de los principales proveedores de memoria flash embebida justo en el momento en que la IA en el dispositivo empieza a depender tanto del procesador como de la velocidad a la que ese procesador puede leer y escribir datos.
El salto respecto a UFS 4.1 no es menor: el estándar anterior se quedaba en unos 4.200 MB/s de rendimiento teórico, así que UFS 5.0 más que duplica esa cifra sobre el papel. Para el usuario final, esa diferencia se debería notar sobre todo en tiempos de carga de aplicaciones más cortos, capturas de fotos y vídeo en alta resolución que se procesan sin tirones y modelos de IA locales que responden con menos retardo al no tener que esperar a que los datos lleguen desde el almacenamiento.
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