Intel enseña la Arc B390 en 1080p con XeSS y ETA Prime mide 55,7 W en Cyberpunk 2077 a 60 FPS
por Manuel Naranjo CES 2026En los últimos años, jugar en un portátil sin gráfica dedicada era sinónimo de ajustes al mínimo y de convivir con tirones. No porque la gente no supiera tocar opciones, sino porque muchas integradas se quedaban sin aire en cuanto abrías un AAA moderno. Y, claro, no todo el mundo quiere un portátil con GPU dedicada: pesan más, suelen sonar más y también cuestan más.
Por eso se ha hablado tanto del movimiento de Intel en el CES 2026. La compañía ha mostrado Panther Lake y, dentro de esa plataforma, una iGPU que quiere romper esa barrera psicológica: la Intel Arc B390. La idea que han repetido en demos y presentaciones es muy directa: 1080p, juegos reales y XeSS como aliado para sostener fluidez sin matar la batería.
A esa narrativa se le suma algo que siempre ayuda: una prueba externa. ETA Prime ha publicado un vídeo probando un equipo con Core Ultra X9 388H y Arc B390, y ahí ya no hablamos de una slide, sino de un portátil ejecutando títulos concretos con ajustes definidos.
Con todo, lo importante no es solo si mueve juegos, sino cómo lo hace: con qué consumo, con qué ayuda del reescalado y con qué sensación de estabilidad. En integradas, ese triángulo es el que decide si el salto es real o solo un buen titular.
Arc B390: la integrada con la que Intel quiere dejar de pedir perdón
Arc B390 es la iGPU tope de gama que Intel está asociando a los Core Ultra Series 3 de Panther Lake, con hasta 12 núcleos Xe3. El mensaje que acompaña a Xe3 es el clásico de una nueva generación, pero con un matiz muy de 2026: rendimiento por vatio y gaming de verdad en chasis finos.
Intel no está vendiendo esta iGPU como sustituta de una RTX de gama alta, pero sí está sugiriendo que su nivel se acerca al terreno de entrada de las gráficas dedicadas en portátil, con comparaciones que pasan por referencias como la NVIDIA RTX 4050 Laptop. En un CES, ese tipo de comparativas siempre hay que leerlas como contexto de presentación y no como veredicto, pero ayudan a ubicar el objetivo: que un portátil sin dGPU deje de sentirse automáticamente limitado al hablar de 1080p.
La prueba de ETA Prime: Cyberpunk, 60 FPS y un dato que vale oro
El vídeo de ETA Prime es interesante por lo que enseña y por lo que decide medir. En Cyberpunk 2077, el creador limita el juego a 60 FPS, usa ajustes ultra con XeSS en modo Balanced y evita la generación de fotogramas. Lo hace con una intención muy concreta: estabilizar la carga para medir consumo. Como no pudo usar herramientas típicas de monitorización, recurre a un vatímetro y obtiene un consumo aproximado de 55,7 W para todo el sistema durante esa ejecución.
Ese número no es un detalle para frikis de la eficiencia. Es la pista de que esta iGPU apunta a portátiles que no pueden permitirse picos salvajes sin disparar temperatura y ruido. Si una integrada puede sostener una experiencia limitada a 60 FPS en un juego pesado, con un consumo medido desde pared que ronda esos valores, ya estás en un terreno más serio para el gaming diario.
XeSS y XeSS 3: el rendimiento ya no se explica sin software
Arc B390 no se entiende sin XeSS. El reescalado no es un extra, es parte del plan: renderizar a menor resolución interna y reconstruir para mantener calidad y fluidez. Eso es justo lo que Intel ha querido mostrar en el CES 2026 cuando habla de 1080p jugable con XeSS en juegos reales.
Además, Intel ha puesto sobre la mesa XeSS 3, con generación múltiple de fotogramas. En la feria se han mencionado demostraciones con cifras muy altas, como Battlefield 6 llegando a 145 FPS con multi frame generation, algo que apunta más al futuro del software que a un único juego. Si llega a más títulos con buena calidad de imagen, cambia la conversación porque acerca sensaciones de fluidez a equipos donde antes solo se podía aspirar a aguantar el tipo.
El escenario que más se beneficia es el del portátil para todo: trabajo, estudio y, cuando se puede, un rato de juego. Si Arc B390 cumple lo que se ha visto en demos y en esta prueba temprana, el usuario deja de comprar una dGPU solo por miedo a quedarse corto en 1080p. Eso no significa que se acabe el portátil gaming clásico, pero sí que sube el suelo de rendimiento en gamas más ligeras.
La otra lectura clara es la de dispositivos compactos y consolas portátiles. Ahí, cada vatio importa más que en un sobremesa. Por eso el dato de consumo medido por ETA Prime es tan relevante y por eso Intel insiste en XeSS como compañero de viaje. Si esta fórmula se consolida con más pruebas, mejores drivers y más equipos finales, 2026 puede ser el año en el que una integrada deje de ser la opción resignada y pase a ser la opción práctica.
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