No se puede trabajar con un iPad Pro

por Javier Rodríguez 01/10/2016 7

Introducción

Apple ha intentado competir con ciertos conceptos de PC, sobre todo con la Surface Pro de Microsoft, con una versión más capaz de su tablet de cabecera. Nosotros hemos probado la versión más reciente, la de 9.7” de pantalla, y esta es nuestra experiencia centrándonos en su capacidad de trabajo y en las tareas accesorias que realizamos cuando trabajamos.

Nosotros nos hemos centrado en nuestra experiencia personal y en nuestras necesidades diarias de trabajo así que seguramente muchos de vosotros no coincidáis con nuestras conclusiones. Sin embargo, estas son las nuestras y han sido desarrolladas después de dos semanas de uso intensivo.

Hardware y software

Creo que dar un repaso al hardware con el que cuenta el iPad Pro, concretamente el de 9.7”, es importante para centrarse en las opciones y capacidades que puede ofrecer. Se trata de un tablet de tamaño medio que ofrece una pantalla retina con la resolución habitual. Sin embargo, este modelo integra una pantalla con más capacidad de color que los modelos iPad tradicionales. La pantalla ofrece más profundidad de color, menos reflejos y tiene también mucha más luminosidad. La tecnología True Tone la convierte en una de las pantallas de tablet más capaces del mercado adaptándose perfectamente a la luz ambiental mediante un sensor de cuatro canales.

La pantalla incluye también un digitalizador a medida del Apple Pencil, que requiere una inversión adicional de más de 100 Euros. En el interior un procesador Apple A9X con dos núcleos de alto rendimiento y un procesador gráfico que lo convierte en uno de los SOC más potentes. Viene equipada con 2GB de RAM y con una capacidad mínima de 32GB con precios que van sumando en versiones de 64 y 128GB.

Se acompaña de 4 altavoces que se ajustan automáticamente dependiendo de la posición en la que tenemos el tablet. Potencia las frecuencias medias y altas en los altavoces superiores y ajusta los inferiores para unos bajos más profundos.

La autonomía es de unas 10 horas reales, con uso combinado, se carga en apenas 2 horas y media. Conjuga Wifi de alta velocidad, de tipo AC, con Bluetooth 4.1 y NFC. Dispone también de un conector magnético para añadir accesorios como el Smart Keyboard. Dispone también de sensor de huellas integrado en el botón principal.

El iPad Pro dispone de una cámara principal con capacidad de grabación de video 4k, cámara lenta de hasta 240fps y una cámara frontal de alta resolución mediante un sensor de 5MP.  Todo en un diseño delgado, con un espesor medio de 6.4mm (450 gramos), y con cuatro colores para su chasis mono bloque chorreado y anodizado.

Como toda la gama iPad el iPad Pro corre iOS en su versión 10. Esta añade mejores notificaciones y profundiza en las capacidades multitarea del sistema. Algo que aprovecha magníficamente estos modelos más avanzados de iPad.

No sirve para trabajar, pero te hace más productivo

Si bien ahora podemos encontrar infinidad de aplicaciones profesionales para iOS, de los principales desarrolladores, no creo que el iPad Pro pueda ser una herramienta de trabajo con una capacidad productiva comparable al de un ordenador personal, sea PC, Mac o cualquier otro concepto.

El tamaño de pantalla y la profundidad de las aplicaciones impide este objetivo salvo que nuestra vida profesional se dedique al ámbito comercial o similares. Lo mismo puedo decir de otros conceptos similares, como los Pixel de Google, o también de cualquier otro ordenador con tamaños reducidos.

Sin embargo, sí que tiene grandes ventajas para ciertas tareas si lo combinamos con conceptos más tradicionales.  Tiene ventajas a la hora de su transporte y de la accesibilidad. El concepto de tablet con una pantalla y un procesador potente puede asimilar buena parte de nuestras tareas y ser una buena combinación.

En mi caso, que llevo escribiendo artículos de hace ya casi 18 años, me ha permitido aislarme en la redacción de los textos con menos distracciones. Si lo combinamos con el gran potencial multimedia de cualquier tablet moderno entonces tendremos una buena combinación de trabajo y entretenimiento simultaneo.

Su forma de multitarea en ventana doble, o de acceso puntual mediante las mini ventanas de video o de formato reducido en el lateral, consigue que nos centremos más en el trabajo de escritura que en las muchas ventanas que podemos tener en un ordenador sobremesa tradicional.

Aprovecha mejor y hace más sencillo el acceder a contenidos en la nube y su compartición con otras personas. El concepto de siempre actualizado que nos ofrece este o cualquier otro tablet moderno nos hace estar al corriente de todo lo que ocurre en nuestro flujo de información.

Todo esto se traduce en que nos puede centrar en ciertos aspectos de nuestro flujo de trabajo diario, con menos saturación visual, que podemos “rematar” en un concepto más tradicional y funcional. Es un complemento que puede ayudarnos a cierto tipo de profesionales, sobre todo a los que tenemos una carga ofimática elevada, con aplicaciones ya muy completas como la suite Office de Microsoft.

Los creativos también encontraran en este modelo una herramienta que pueden llevar siempre encima y que les acelerara el proceso creativo, pero una vez más, dependiendo de herramientas más capaces para dar los acabados finales y acelerar la producción.

Lo mejor y lo peor de la experiencia

Los productos Apple tienen algunas ventajas importantes. La primera sin duda es un sistema operativo perfectamente adaptado al producto, la segunda es que tendremos soporte por varios años en forma de actualizaciones gratuitas del sistema, es un entorno sin fragmentación y controlado, hay infinidad de accesorios con las que complementar el equipamiento y una inmensa y siempre creciente variedad de aplicaciones.

Por otro lado, son productos muy caros y de entorno completamente cerrado que te obliga a pasar siempre por lo que el fabricante decide que es bueno para el usuario. El iPad Pro cumple exactamente con estas premisas y no cumple con lo que el fabricante promete salvo que tengamos un concepto del trabajo muy particular.

Es una excelente herramienta para combinar con soluciones más tradicionales. Nos puede permitir viajar más ligeros y comenzar nuestro trabajo en cualquier lugar. Las aplicaciones todavía tienen muchas carencias con respecto a las aplicaciones de sistemas operativos más tradicionales, pero avanzan también con rapidez.

Te permite centrarte más en la tarea principal, pero ofrece las aplicaciones accesorias imprescindibles para concentrarse y una capacidad multitarea razonable para completar el flujo de información que requiere la tarea principal. También te hace estructurar mejor los procesos productivos hacia la herramienta más capacitada en cada momento y permite adelantar trabajo estemos donde estemos con una movilidad superior a la de cualquier ordenador tradicional por ligero que sea.

Su principal hándicap es que este modelo, el más económico, cuesta casi 700 Euros. Uno de los tablets más caros del mercado, pero también, seguramente, de los mejores y más completos.  Una buena herramienta de trabajo pero muy lejos, a años luz, del potencial productivo de un ordenador con un sistema multi ventana tradicional.