Microsoft ha confirmado los nuevos precios de sus consolas Xbox Series X y Series S en el mercado europeo. La última subida de precio en nuestro mercado se produjo en mayo de 2025. En junio de 2026, la compañía ya había anunciado en junio que subiría precios a nivel mundial a partir del 1 de agosto, pero entonces solo detalló el impacto en Estados Unidos, dejando sin concretar las cifras para el resto de regiones durante más de un mes.
Tal y como recuerda la fuente consultada, en junio, Microsoft ya había concretado que, en Estados Unidos, los modelos de 512 GB subirían 100 dólares y los de 1 TB, 150 dólares. Para el resto del mundo, la compañía se limitó a confirmar que también habría subidas, sin ofrecer ninguna cifra concreta hasta la entrada en vigor de los nuevos precios. Ahora ya tenemos todos los detalles y no son positivos en absoluto.
Los nuevos precios de Xbox Series S y Series X en Europa
La Xbox Series S de 512 GB pasa de 349,99 a 499,99 euros, una subida de 150 euros. El modelo de 1 TB de la misma consola sube de 399,99 a 599,99 euros, ya con un incremento de 200 euros. En la gama Series X, la versión Digital de 1 TB pasa de 549,99 a 749,99 euros, mientras que la variante con lector de discos, la más cara del catálogo, sube de 599,99 a 799,99 euros.
En términos porcentuales, el golpe es mayor cuanto más barato es el modelo. La Xbox Series S de 512 GB, la puerta de entrada a la gama, se encarece casi un 43%, mientras que la Xbox Series X con lector de discos, la más cara, sube un 33%. Es la consola más accesible la que pierde más terreno frente a su precio anterior.
Estos importes corresponden a la tienda oficial de Microsoft y previsiblemente se trasladarán también a los principales retailers en los próximos días. Es posible encontrar unidades a los precios anteriores mientras dure el stock ya distribuido, aunque esa ventana se irá cerrando a medida que las tiendas actualicen sus catálogos con los nuevos precios europeos.
Una subida que se suma a la crisis de los componentes
Este movimiento no es un caso aislado dentro de la industria. Los fabricantes de memoria llevan meses advirtiendo del encarecimiento de la RAM y el almacenamiento, impulsado por la demanda de los centros de datos dedicados a inteligencia artificial. Entre muchos otros actores del sector, Micron ya avisó de que la crisis de componentes se prolongaría más allá de 2026 y estas subidas en consolas son la consecuencia más visible para el usuario final.
Valve ya subió el precio de la Steam Deck OLED en mayo, con un aumento de hasta 270 euros en el modelo de mayor capacidad. Apple hizo algo parecido semanas después, subiendo el precio de buena parte de su catálogo de Mac e iPad tanto en Estados Unidos como en Europa. Microsoft se suma ahora a una lista de fabricantes que trasladan directamente al usuario el encarecimiento de la memoria.
Para quien tuviera pensado comprar una Xbox Series X o S en los próximos meses, no hay mucho que decir. Los precios actuales ya no volverán a los niveles previos a agosto, salvo que el mercado de memoria se relaje, algo que los fabricantes de componentes no esperan que pase a corto plazo. Xbox se convierte así en el último gran nombre del sector en trasladar esta presión directamente al comprador. El problema es que la marca está en uno de los peores momentos de su historia, a diferencia de otras compañías. Una subida de precios salvaje como esta solo hará que se agrave la situación.
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