El fin de los discos de PlayStation eleva la presión legal sobre Sony por el control de precios en su tienda digital
por Edgar OteroLa decisión de Sony de dejar de publicar juegos físicos de PlayStation a partir de enero de 2028 ha abierto una nueva disputa entre los consumidores. La organización neerlandesa Stichting Massaschade & Consument, responsable de una demanda colectiva de más de 400 millones de euros, sostiene que la desaparición del disco eliminará la última alternativa competitiva a PlayStation Store.
La reacción llega pocos días después de que Sony anunciara el fin de los juegos físicos para los títulos lanzados desde esa misma fecha. Las copias vendidas en comercios podrán seguir existiendo, pero incluirán códigos de descarga en lugar de discos. Los juegos anteriores a enero de 2028 mantendrán sus ediciones físicas mientras continúen disponibles.
Lucia Melcherts, presidenta de la organización neerlandesa, ha explicado que el formato físico era el último espacio donde un título de PlayStation podía comprarse y venderse con precios determinados por varios comercios y por el mercado de segunda mano. Según su declaración, sin discos tampoco habrá reventa ni una vía alternativa a la tienda oficial, por lo que Sony decidirá en exclusiva el precio y las condiciones de uso de los juegos digitales.
Una demanda de 400 millones por la denominada “tasa Sony”
Stichting Massaschade & Consument representa a alrededor de 1,7 millones de jugadores en Países Bajos dentro del caso Fair PlayStation. La demanda reclama más de 400 millones de euros por lo que la entidad denomina “tasa Sony”, vinculada a la diferencia entre los precios de los juegos digitales de PlayStation y los que podrían existir en un mercado con más canales de distribución.
La organización considera que el anuncio de 2028 refuerza el problema que ya denuncia en los tribunales. El argumento es que una plataforma cerrada controla tanto la distribución como las condiciones comerciales, mientras los usuarios no pueden acudir a una tienda rival ni revender la licencia adquirida. Sony tendrá que defender su modelo en Países Bajos después de que el proceso celebrara recientemente su primera vista.
La compañía también afronta procedimientos relacionados con PlayStation Store en otros mercados. En Estados Unidos, un acuerdo preliminar dentro de una demanda colectiva por los precios digitales recibió aprobación judicial provisional, mientras que en Reino Unido continúa un litigio de 2.000 millones de libras ante el Competition Appeal Tribunal. Sony sostiene que sus precios reflejan los costes y el valor de la plataforma.
El debate ya alcanza a la propiedad y la preservación
La eliminación del soporte físico no solo afecta a los precios. También reduce las posibilidades de prestar, revender y conservar juegos fuera de las infraestructuras de Sony. La Video Game History Foundation pidió soluciones reales para preservar títulos que dependen de tiendas, servidores, parches y sistemas de licencias que pueden desaparecer con el tiempo.
La fundación ha matizado que un disco tampoco garantiza por sí solo la conservación completa, ya que muchos juegos actuales necesitan actualizaciones o servicios online. Aun así, ha reclamado a propietarios de plataformas y editoras que faciliten mecanismos legales y técnicos para que archivos y museos puedan conservar obras digitales. El cambio de Sony amplía así una discusión que ya no se limita al formato de venta.
El anuncio de Sony fue tan trascendente que incluso provocó respuestas anecdóticas fuera del sector del videojuego. Sin ir más lejos, GitHub propuso Repo CDs, una tirada limitada de copias físicas en CD-ROM de repositorios públicos, utilizando la nostalgia del soporte para endurecer el debate sobre la propiedad y los archivos digitales.
Por ahora, Sony mantiene el calendario previsto para 2028 y no ha anunciado cambios en respuesta a las protestas o a las acciones legales. El procedimiento neerlandés todavía está en una fase inicial, por lo que será el tribunal quien determine si el modelo de PlayStation Store vulnera las normas de competencia. De todos modos, la presión sobre este cambio parece elevarse en distintas partes del mundo.
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